“El Testigo”, Rafael Álvarez “El Brujo”


Ayer volví a ver en escena a Rafael Álvarez “El Brujo”, en su nuevo montaje basado en un texto de Fernando Quiñones titulado “El Testigo”. “El Brujo”, cordobés de nacimiento y madrileño de adopción es un actor referente en la escena española desde los 70. Ha participado en numerosos montajes, muchos de los cuales partían como apuestas arriesgadas pero su sola presencia los convertía en éxitos seguros.

Desde su primera colaboración en 1969 en el montaje La escuela de los bufones, de Michel de Ghelderode, ha participado en numerosos montajes como El juego de los insectos, de los Hermanos Kappeck y El horroroso crimen de Peñaranda del Campo, de Pío Baroja, ambos dirigidos por José Luis Alonso de Santos. Ha protagonizado La taberna fantástica, de Alfonso Sastre, dirigido por Gerardo Malla; Pares y Nines, de José Luis Alonso de Santos; Lazarillo de Tormes, en versión de Fernando Fernán Gómez; El pícaro: aventuras y desventuras de Lucas Maraña, de Fernando Fernán Gómez; La sombra del Tenorio, de José Luis Alonso de Santos; La dulce Casina, de Plauto, en versión y dirección de Alonso de Santos; Anfitrión, dirigido por José Luis Alonso de Santos; El avaro, de Moliere, coproducción con Fila 7, dirigido por José Carlos Plaza; El contrabajo, de Patrick Süskind, que dirigió él mismo junto a José Pascual; Arcipreste, basado en El Corbacho, de Alfonso Martínez de Toledo, con versión libre de Alberto Miralles y adaptado y dirigido por Rafael Álvarez; San Francisco, juglar de Dios, de Dario Fo y Una noche con El Brujo, dirigidos por el propio Rafael Álvarez.

Ahora está en escena en Madrid con “El Testigo”, una obra como él dice de un palo que deseaba tocar y hasta ahora no tuvo oportunidad, el flamenco. Se acerca a ese mundo desde un texto original de Quiñones que el desgrana y pone en escena con su particular visión del espectáculo, de la palabra y del domino de los gestos y tiempos.

El actor reinventa el texto original, escrito en clave de monólogo y a través del que Juan, un cantaor del montón, da cuenta de la vida de un artista llamado El Pantalón, mucho más intenso, irregular pero de sobrado genio.

Quiñones, buen conocedor del flamenco y de Cádiz, nos pasea por ese mundo caótico, casi marginal, nos acompaña desde el Arco de la Rosa a la Parra de la Bomba, la tienda del Mataero, el castillo de La Caleta donde El Pantalón iba a cantarle a los presos de la guerra lo mismo que se dice que El Mellizo le cantaba a los locos del manicomio. Por la función, se oyen nombres flamencos de la talla de El Melu, El Morcilla, Aurelio Sellé, El Nitri, Pastora o Manuel Torre, La Argentinita y Federico García Lorca, “que en paz descanse si le dejan”.

“El Brujo” nos hace pasar hora y media atentos a sus palabras, a sus gestos, a sus poses y ocurrencias. Las risas toman forma y llenan el escenario por muy tristes y profundos sean los acontecidos que Juan, “el testigo” , narra acerca de las vivencias de El Pantalón. Ese humor negro tan típico español, andaluz, que se ríe se su propia sombra, cuando él quiere, va deslizándose por el escenario hasta las butacas del teatro contagiando la risa entre todos los presentes. El escenario se va haciendo más y más pequeño, o bien “El Brujo” se va haciendo más y más presente a lo largo de la obra, su sentido del humor, sus registros y sus armas, por conocidas y usadas que sean, van calando en el espectador que acaba rendido a a lo que el actor quiera hacer con él. “El brujo” siguiendo el texto sube o baja, para o acelera y, en definitiva, templa como un torero de los de antes, de los que andaban en las tabernas con esos flamencos que describe Quiñónez, los “aficionados”.

Una vez acabada la representación en escena del texto que da lugar al título de la obra, “El Brujo” se desata, nos regala un monólogo que poco tiene que ver con los del Club de la Comedia, entonces las risas se disparan sin solución de continuidad, los ojos lloran y las lágrimas inundan una taberna en la que Juan no consiguió entristecernos con sus historias trágico-cómicas de El Pantalón y que afloran para homenajear a este genio de la interpretación.

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Publicado el 14 febrero 2010 en Cultura- Ocio y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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