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40 años de vergüenza

Hay fechas para conmemorar y fechas para olvidar. Hoy 27 de Febrero de 2016 es una fecha para conmemorar la fuerza de un pueblo sin tierra, la lucha por sus derechos y por su dignidad. No creo en banderas, no creo en tierras propias, no creo en algunas de las cosas por las que perviven obstinados los saharauis anhelando la vuelta a su tierra natal para algunos pocos (evidentemente después de tanto tiempo cada vez menos) y la tierra de sus ancestros para cada vez más de ellos; pero creo en la dignidad, en el orgullo, en la lucha de los pequeños, de los débiles, de los explotados, en su lucha por sus convicciones en definitiva.

También es una fecha para olvidar, olvidar la vergüenza de dejar a compatriotas a merced del desierto, de la intemperie, de la incertidumbre, de la mano de una sociedad para la que trabajaron, de la que eran parte.

Hoy es una fecha para no dejar escapar la oportunidad de hacer visibles a los invisibles, recordar que miles de personas viven en un desierto inhóspito, sin futuro cierto, soportando temperaturas extremas, sin nada que hacer salvo esperar. Esperar el referendo que no llega, esperar volver a pisar el suelo en el que nacieron o en el suelo del que tanto les han hablado sus mayores, esperar día sí y día también que no se acabe la ayuda internacional que les permite comer, beber; subsistir. Bien es cierto que seguro preferirían mantenerse a ser mantenidos.

Pero hoy sobretodo es una fecha para reclamar, para exigir que se acabe con una injusticia, con una herida que lleva tanto tiempo abierta. Y en esa reclamación hay que aprovechar para hacerla extensiva a todos los campos de refugiados que por distintos motivos han ido apareciendo en todos estos años. Refugiados que son noticias en los medios de comunicación un tiempo pero que finalmente son relegados al ostracismo más cruel, son los invisibles, son los que cuando rara vez vuelven a ser noticia nos estropean la comida o la cena aunque de manera muy temporal. No por no verlos dejan de existir, mirar  a otro lado no es opción.

Para recordar una entrada antigua del blog: Sáhara Occidental

 

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Desde esa ventana vimos su tristeza y comprendimos sus anhelos.  Desde el interior de esa ventana disfrutamos de su compañía y su concepción de la vida. Nunca se vio una tristeza tan inexplicablemente encarnada en una sempiterna sonrisa.

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Sáhara Occidental

Al hilo de la entrada anterior sobre Haminetu Haidar quiero hacer una introducción al conflicto saharaui, la historia del Sáhara Occidental  y su situación actual, para conocer un poco los orígenes de las reivindicaciones de Haidar.

HISTORIA

Hasta mediados del siglo XIX, la tierra saharaui, exceptuando esporádicos y fracasados intentos de ocupación, está totalmente libre de la ocupación extranjera. Anteriormente había habido intentos de colonización sobretodo por parte española, pero sin adentrarse en su territorio. Las relaciones con España se limitaron en su mayoría a cuestiones sobre pesca, el interés español en el territorio estaba principalmente determinado por su deseo de proteger el archipiélago canario, a pesar de las relaciones amistosas y de comercio entre los saharauis y los canarios desde el siglo XV.

En 1886 se inician las negociaciones para definir las fronteras entre las zonas francesa y española, y los saharauis inician sus hostilidades contra la ocupación colonial, y así atacan al primer puesto español, en marzo de 1884, logrando ocuparlo y más tarde destruirlo. Finalmente los Tratados de 1900,1902,1904 y 1912 con el gobierno francés van reduciendo el territorio sahariano hasta quedar en los límites actuales, el cual se declaró provincia española en 1958.

Colonización y descolonización española

Las fronteras que delimitan el territorio de Sáhara Occidental se definieron en los acuerdos que Francia y España llevaron a cabo entre 1900 y 1912, cuando Francia era el principal colonizador en el norte de África. Pero debido a la resistencia de los saharauis, el control del Sáhara Occidental por parte de los españoles no se hizo efectivo hasta mucho más tarde.

En 1934, los notables de las tribus saharauis firman su sometimiento amistoso a los españoles, que empiezan desde entonces a denominara a la zona como “Sahara Español”. La ocupación efectiva de todo el territorio del Sáhara por la administración española será en 1936, aunque España lleva ya 50 años en la región.

España ingresa en las Naciones Unidas en 1955, por lo que debe someterse a los principios del organismo en materia de descolonización. Durante la década de los años 50 y 60, unos setenta países asiáticos y africanos consiguieron su independencia. Pero la actitud española fue la de intentar ganar tiempo para eludirlo. Los saharauis, que habían ayudado a los marroquíes, mauritanos y argelinos en sus procesos de liberación contra Francia, pidieron apoyo en su lucha de liberación contra la continuación de dominio español. Pero, como resultado, los marroquiés se negaron a prestar su ayuda al pueblo saharaui y, sin embargo, obtuvieron como regalo de España la provincia de Tarfaya, al sur de la frontera marroquí, que estuvo hasta entonces bajo dominación española y habitada por saharauis.

En 1963 el Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas incluía el Sahara Occidental en la relación preliminar de regiones del mundo a las que se debía aplicar la Declaración sobre concesión de independencia a países y territorios coloniales. En 1965 la ONU proclamó el derecho a la autodeterminación del Pueblo Saharaui y instó a España a que agilizara su descolonización. Años antes, el rey de Marruecos había manifestado su intención de anexionarse los territorios del Sahara occidental. Había vuelto a aparecer la idea del Gran Imperio soñado por Marruecos. También Mauritania, al ver la situación, se apresuró a pedir parte del territorio del Sahara.

Independencia y ocupación

A principios de los años 70 y ante la presión internacional, España decidió convocar un referéndum de autodeterminación y empezó a elaborar el censo de población de Sáhara Occidental. Se fijó como fecha para el referéndum 1975 y fue a partir de ese momento cuando comenzaron las presiones de Marruecos y de las demás potencias coloniales para hacer más lento el proceso.

Los saharauis comenzaron a manifestarse a favor de su independencia y se llegó a confrontaciones armadas con los españoles, que acabaron disolviendo el movimiento de liberación. En 1973 se forma el Congreso Constitutivo del Frente por la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro, conocido como Frente Polisario y liderado por El Uali Mustafa Sayed.

El 12 de mayo de 1975, una Comisión de la ONU viaja al territorio saharaui para comprobar que “el Polisario es la única fuerza política dominante en el territorio y que la inmensa mayoría del pueblo desea la independencia”. Pero durante el mismo año, y en medio del proceso de la transición democrática iniciada en España con la muerte de Franco el 20N, el Gobierno español procede a la entrega del territorio de Sáhara Occidental a Mauritania y Marruecos. Comienzan entonces los enfrentamientos armados entre el Ejército de Liberación Popular Saharaui (E.L.P.S) y las Fuerzas Armadas Reales Marroquíes. Marruecos, al mismo tiempo, inicia su “Marcha verde” el 6 noviembre y Mauritania comienza a atacar por el sur. Con esta marcha, Hassan II movilizó a 350.000 hombres y mujeres marroquíes, además de 25.000 soldados, para tomar posesión de Sáhara. La población civil saharaui se ve obligada a huir a la región argelina de Tinduf, en un éxodo que convierte a cientos de miles de saharauis en refugiados. El 14 de noviembre, España entrega el territorio de Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania, a través de la firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid.

El Frente Polisario proclama la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática el 27 de febrero de 1976, un día después de que las últimas presencias españolas abandonasen la zona. De la noche a la mañana el territorio pasó de manos españolas a manos marroquís y mauritanas. Mauritania firmó su acuerdo de paz con el frente Polisario en 1979, renunciando a sus derechos sobre el territorio saharaui y la OUA y distintos países han venido reconociendo desde entonces a la nueva república. Sin embargo, Marruecos, en lugar de hacer lo mismo, se anexionó la parte a la que Mauritania renunció para reivindicarla también como suya y continuó con la ocupación.

Paz y referéndum

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas creó un plaz de paz en 1991, así como una Comisión especial para el Referéndum en Sáhara Occidental (MINURSO). Esta comisión ha controlado el alto el fuego decretado desde el 6 de septiembre de 1991 y preparado el referéndum para la autodeterminación, programado para 1992. Sin embargo, la exigencia marroquí de incorporar a sus 170.000 candidatos a votantes acabó paralizando la celebración del referéndum.

En 1997, bajo los auspicios de la ONU y el Sr. James Baker como Enviado Especial del

Secretario General de la ONU, se reactiva y completa el Plan de Paz. El 16 de Diciembre de 1997 en España, el Congreso de los Diputados adopta una disposición no de ley por la que se solicita al Gobierno un plan de apoyo al Referéndum del Sahara Occidental. El mismo año, con los Acuerdos de Houston se fija la fecha para la celebración del referéndum, en el 7 de Diciembre de 1998. Pero en el mes de Octubre de 1998 el referéndum es aplazado para Diciembre de 1999.
A finales de 1998, el Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, visita la zona para presentar una serie de medidas que el frente Polisario acepta. El proceso de identificación de votantes ha terminado, la Comisión ha identificado a un total de 147.000 personas, y el 1 de Diciembre del mismo año se comunica a Marruecos y el Polisario los resultados del censo elaborado desde 1994. La Comisión decide no hacer pública la lista de votantes ante la posición de Rabat. En ausencia de la puesta en práctica efectiva de los compromisos de Houston sobre la identificación de 65.000 personas que Marruecos presenta como saharauis, pertenecientes a las tribus contestadas, llevan de nuevo al proceso a una situación de bloqueo. Desde entonces diversas propuestas de paz han hecho que al menos los enfrentamientos entre el Frente Polisario y las fuerzas marroquíes se hallen en tregua. Pero hasta ahora aún no ha habido acuerdo para desbloquear el conflicto y que los saharauis puedan tener derecho a la autodeterminación y recobrar sus territorios

Mientras tanto, la población saharaui que se refugió en Argelia se instaló en cuatro grandes campamentos en la Hamada, uno de los lugares más agrestes y duros del Sáhara. Allí han construído talleres, huertos, hospitales, escuelas etc. y continúan a la espera de la solución positiva del conflicto.

¿QUÉ HA OCURRIDO CON LOS SAHARAUIS DESDE 1975?

Desde su invasión del territorio saharaui el Ejército Marroquí nutría la ilusión de “pacificar” de un solo golpe al Pueblo Saharaui que le fue entregado indefenso por España. Estos cálculos chocaron pronto con la realidad; el Pueblo Saharaui se levantó contra los nuevos colonialistas; una parte del mismo se pasó a las zonas liberadas por el ELPS al verse obligada por la barbarie de las hordas marroquíes a un éxodo masivo. Otra parte, que no tuvo oportunidad o medios para salir de las ciudades cercadas por tanques, alambradas y muros, libra, no obstante, una guerra sin tregua al enemigo.

Territorio ocupado

En territorio ocupado  terror, intimidación, despersonalización, genocidio. ..son los calificativos que definen la política colonial marroquí respecto a la población saharaui en las ciudades ocupadas, contrariamente a la imagen mistificada que pretenden dar los ocupantes ante la prensa y la opinión internacional.

Sin escrúpulos ni distinción de sexo o edad, miles de saharauis fueron liquidados físicamente al tiempo que otros tantos han desaparecido desde 1976 en la oscuridad de las tenebrosas prisiones marroquíes. Existen listas hechas por distintas organizaciones humanitarias de los cientos de detenidos saharauis en las cárceles marroquíes. Cientos de familias están siendo deportadas al interior de Marruecos con el fin de desarraigar a los saharauis de su tierra mientras que los militares y civiles marroquíes ocupan sus lugares. Se trata de una típica política de colonización que pretende diluir a los saharauis en la masa poblacional marroquí.

Al mismo tiempo, un sistema de torturas e intimidaciones está establecido sobre la base del empobrecimiento general de los saharauis a quienes se priva, además, de la enseñanza y la salud. (La Media Luna Roja Saharaui y otros organismos internacionales de carácter humanitario no han cesado de llamar la atención sobre esta situación.)

El fracaso de la política inicial marroquí del hecho consumado hizo que el régimen de Rabat mantenga a los saharauis como rehenes en las ciudades rodeadas y sitiadas por los muros y las fuerzas de ocupación cuyo número supera la cifra que Marruecos propaga.

Esta empresa multifacética del genocidio se complementa con una brutal labor de despersonalización, de combate despiadado a todo símbolo o valor de la identidad saharaui ya sea cultural, moral o político.

La resistencia en las zonas ocupadas, importante sector de la lucha general del Pueblo Saharaui por su libertad y soberanía nacional, fuerza a la admiración teniendo en cuenta que esos miles de hombres y mujeres, niños y ancianos que la llevan a cabo, a pesar de estar desarmados, han constituido una barrera in- franqueable frente a las tentativas expansionistas de “marroquínización”, gracias a su férrea unión, a su solidaridad colectiva y ejemplar, al aferramiento inquebrantable a su patria, su cultura, sus valores nacionales y su rechazo total a la ocupación marroquí.

Campamentos de refugiados

Después de la evacuación del Sáhara 0ccidental por el ejército español en noviembre de 1975 y de la simultánea invasión por los ejércitos marroquí y mauritano, miles de saharauis tuvieron que huir de sus hogares para refugiarse en la hamada de Tinduf.

Los campamentos de refugiados saharauis están situados sobre territorio argelino en una de las zonas más inhóspitas del desierto de Sahara y cercanos a la localidad de Tinduf. Estos se distribuyen en cuatro núcleos de población llamados Wilayas (provincias) y bautizadas con el nombre de las principales ciudades del Sahara Occidental antes del año 1976. Aaiún, Smara ,Dajla y Auserd. A nivel nacional existen 2 hospitales generales, dos escuelas internados (12 de Octubre y 9 de junio) una escuela de mujeres (27 de Febrero) y un complejo avícola-agrícola.

Cada una de estas Wilayas la gobierna el llamado Wali, que dirige el consejo popular provincial, en el que están representados todas las dairas de forma igualitaria y los distintos ministerios. En las Wilayas se concentra un hospital regional, centros de convalecencias, huertos, escuelas primarias, unidades de producción y recepción.
A su vez, cada Wilaya, como demarcación territorial, esta dividida en seis o siete dairas (pueblos). Mantienen el nombre de las localidades más importantes. Al frente de cada daira hay un consejo popular local, compuesto por un presidente (alcalde), un juez, un adjunto y las presidentas de los cinco comités populares (salud, puericultura, justicia, abastecimiento, producción y creatividad artística), a uno de los cuales ha de pertenecer toda mujer saharaui. Finalmente, la daira se subdivide en 4 grandes barrios, numerados del 1 al 4. La misma estructura de los comités populares se proyecta sobre cada barrio.

Sus casas eran haimas, y ahora se mezclan con casas hechas con puñados de arena. El agua, de ínfima calidad, se suministra de pozos mediante camiones cisterna que organizaciones humanitarias hacen llegar desde distintos puntos de Europa, principalmente España.

La guerra, el exilio en el desierto y la economía de subsistencia han perfilado un nuevo orden social, en el que el máximo reflejo es la escolarización de todos los niños y el papel esencial activo que desempeña la mujer. La mujer es quien aprovisiona en la actualidad los dispensarios, hospitales, centros de prevención y hospitales, la mujer integra la mayor parte del personal tiene a su cargo las campañas de vacunación y de prevención. Muchos de los hombres están en el ejercito defendiendo las zonas liberadas.

Niños y niñas de edades entre 7 a 12 años pasan los meses de verano con familias españolas dentro del programa “vacaciones en paz”. Esto les permite huir por un tiempo de las altas temperaturas que se registran en los campamentos, muchas veces cercanas a los 55 grados centígrados, y disfrutar de cosas tan insignificantes para nosotros como darse un baño, comerse un helado o ver una película de dibujos animados.

Siendo huéspedes del Estado Argelino, los saharauis poseen la libre distribución de la tierra y de los recursos hídricos de la zona en la que están instalados. La actividad económica es básicamente colectiva. Cada trabajador o trabajadora ofrece su participación voluntaria durante un período.

En los últimos años se ha ensayado una incipiente economía de mercado basada en los escasos excedentes de productos no básicos mediante la instalación en cada “wilaya” de una pequeña tienda donde puede gastarse el escaso dinero que circula en los campamentos.

Los refugiados saharauis viven en los campamentos gracias a la ayuda internacional (ACNUR, PAM, UE, ONG`s), asociaciones de amigos del pueblo saharaui repartidas por toda la geografía española que recogen alimentos y organizan caravanas que, cruzando España y Argelia, llegan a Tinduf. Naciones Unidas también colaboran, pero han reducido en un 40% la ayuda internacional, por lo que las reservas de alimento en la actualidad en los campamentos no existen. A falta de alimentos frescos para toda la población, la prioridad la tienen los lactantes, enfermos, embarazadas y ancianos.

Viajar a los campamentos saharauis y conocer como sobreviven, como se relacionan, como sienten, después de tantos años de lucha es una experiencia única de la que trataré en otro momento.

Aminetu Haidar

En estos días hemos visto en los periódicos, cadenas de televisión y hemos oído en las emisoras de radio informaciones acerca de Aminetu Haidar, la defensora de los derechos humanos saharaui que permanece desde el pasado 15 de noviembre en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote.

Aminetu Haidar es un símbolo de la lucha pacífica por los derechos del pueblo saharaui. Esta activista de 42 años y madre de dos hijos fue detenida por primera vez en 1987 por participar en una protesta contra la ocupación del Sáhara Occidental cuando una comisión de la ONU visitaba la zona. Desaparecida y torturada durante casi cuatro años, a pesar de sufrir posteriormente numerosas detenciones y vejaciones por parte de las autoridades marroquíes no ha dejado de trabajar de manera pacífica para que se haga realidad el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, reconocido por la ONU.

Haidar ha participado en importantes iniciativas, como el Comité de coordinación de las víctimas de desapariciones forzadas y de detenidos del Sahara, en 1994; el Comité para la Liberación de Sidi Mohmed Daddach y todos los detenidos saharauis, en 2001; el Comité preparatorio de información sobre desaparecidos saharauis, en 2002; o el Comité por la liberación de Ali Salem Tamek y los detenidos saharauis, en 2003. En mayo de este año, Haidar participó en las manifestaciones para denunciar el aumento de la represión marroquí, que ha causado centenares de detenidos, encarcelados ilegalmente, torturados y al menos un asesinado.

El 17 de junio de 2005 Aminetu Haidar fue encarceladal tras ser apaleada brutalmente por la policía cuando organizaba una manifestación en la ciudad de Smara. Como ella misma ha expresado: “Mi crimen es haber ejercido mi derecho a manifestar mi condena y mi protesta contra la represión y la arbitrariedad de las fuerzas de ocupación marroquíes contra los civiles saharauis que expresan desde hace tantos años su rechazo a la ocupación, reivindicando de manera pacífica el respeto de los derechos humanos en el Sahara Occidental, la liberación de los presos de opinión y la vuelta de los desaparecidos vivos o muertos”.

Numerosas organizaciones de todo el mundo exigieron la liberación de Aminetu Haidar y de muchos otros prisioneros políticos recluidos en las cárceles marroquíes; el esclarecimiento del destino de miles de desaparecidos; el cese de la persecución a los defensores de los derechos humanos; la condena a los culpables, así como la retirada de las unidades militares desplegadas en las calles de las ciudades ocupadas y la libre entrada y circulación de los observadores internacionales y de los medios de comunicación a los territorios ocupados. En definitiva, exigen el cumplimiento por parte de Marruecos de la legalidad internacional. Cuando ya se han cumplido tres décadas de la ocupación del Sáhara Occidental y del exilio de buena parte de sus ciudadanos en la Hamada argelina, la concesión del Premio Bandrés a Haidar es un reconocimiento a la dignidad.

Aminetu Haidar lo expresaba así, desde la cárcel, a propósito del Día Internacional Contra la Tortura: “…Es un milagro que siga con vida, porque soy una mujer agotada físicamente de tantos años de desaparición y encarcelamiento, tanta tortura y tantas vejaciones. Pero aquí estoy y seguiré luchando con todas mis fuerzas, sabiendo que estáis allí luchando por nosotros. Estoy tan segura de vosotros como lo estoy del mar que me espera a 25 kilómetros, tan segura como lo estoy de que esos niños saharauis refugiados en Argelia volverán a su tierra liberada. Estoy tan segura de vosotros como lo estoy de la mirada cariñosa de mis dos hijos, Mohamed y Hayat, a quienes añoro tanto…”.

Fue liberada en enero de  2006 . Su puesta en libertad reavivó las reivindicaciones de independencia de los saharauis, Tras la gran dimensión mediática de su irregular aprisionamiento, y el importante apoyo que obtuvo por asociaciones y políticos occidentales lograron la expatriación de Haidar con el fin de erigirse en embajadora itinerante de la República Árabe Saharahui Democrática en contacto con gobiernos extranjeros y asociaciones pro saharauis.

En agosto de 2006 Marruecos le denegó el pasaporte y el derecho de expatriación de sus dos hijos como medida de presión.

El 13 de Noviembre de este año, tras su llegada a El Aiún procedente de Nueva York en vuelo con escala en Las Palmas de Gran Canaria, fue expulsada del país marroquí hacia Lanzarote. Tras su aterrizaje permanece ya más de 13 días en la terminal 1 del aeropuerto de Lanzarote donde inició una huelga de hambre en 15 de Noviembre. Haidar acusa al gobierno español de actuar en connivencia con el marroquí para alejarla de su tierra.

En próximas entradas creo que tocaré el tema del conflicto saharaui, la lucha por su autodeterminación y probablemente mi experiencia en los campos de refugiados de Tinduf