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Madrid 23 de Febrero en defensa de las pensiones

Como comentaba en la entrada  REFORMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL esperaba que hubiera un amplio debate respecto a los anuncios que estaba realizando el gobierno en el sentido de aumentar la edad de jubilación a los 67 años y de las reformas de las pensiones y seguridad social que quería poner en marcha. Desde entonces se ha hablado mucho, se ha debatido, se han dado pasos en buscar caminos para encauzar reformas laborales, e incluso los agentes sociales y los empresarios han llegado a acuerdos en materia de negociación colectiva. En todo este camino el gobierno ha mantenido sus tesis y, aún dando bandazos en las propuestas, parece que sigue con paso firme en concretar paquetes de reformas que evidentemente supondrán pérdida de derechos de los más débiles, que somos la clase trabajadora, tanto los afortunados que aún mantenemos el puesto de trabajo como los más damnificados que o han perdido el suyo o aún no han conseguido entrar en el mercado laboral.

Ahora mismo en una situación política convulsa, en la que cada vez hay más presiones por parte de determinados organismos y poderes fácticos, tanto nacionales como extranjeros, para que se tomen medidas encaminadas a dejar la recesión y abandonar la senda de la crisis todo apunta a que, como manifestaba en la entrada  El 12 del 12 a las 12 acerca del origen de la crisis y lo que estaba significando para la clase trabajadora, al final los que iniciaron la crisis, lo auténticos culpables saldrán indemnes, o casi,  y el ciudadano o ciudadana de a pie será la que pague los platos rotos.

Es el momento de movilizarse, de hacer ver tanto al gobierno, que al final es el que legisla, como a los poderes ligados al capital que son al fin y al cabo los que tejen y manejan los intrincados hilos de la economía, que la clase trabajadora no está dispuesta a ser una vez más chivo expiatorio de los pecados de los que han medrado, han especulado, han robado y se han lucrado poniendo en peligro un sistema económico que soportamos pero no compartimos. Ellos crearon las leyes que más tarden burlaron con el fin de dar rienda suelta a su codicia y a su ansia sin límite de poder.

Ahora quieren que se legisle, no buscando control de los que causaron la crisis, si no de los que al final la padecieron en su forma más cruda.

Por fin los sindicatos se movilizan, mejor dicho nos movilizan pues debemos ser los trabajadores y trabajadoras, con o sin empleo, los que defendamos en la calle nuestros derechos, los que digamos basta ya de tanto exprimir al que menos tiene. No importa si los líderes sindicales, las centrales más representativas, los partidos de izquierda se ponen al frente o no, aunque esa debería ser su obligación. De momento parece que están firmes en la defensa de nuestros intereses, que deben ser también los suyos. Y si en todo este tiempo les hemos pedido que se manifiesten, que den señales de vida, que lideren la respuesta antes las posibles amenazas que se cernían sobre la clase trabajadora, ahora deberíamos dar la cara y respaldar las movilizaciones que nos plantean. No vale escudarse en excusas banales, promovidas por los mismos poderes que nos golpean, como que son pagados por el poder, como que sólo se manifiestan contra la derecha, ahora tenemos la oportunidad de dejar clara nuestra postura, o tragamos o nos rebelamos.

Los sindicatos nos convocan con el lema “En Defensa de las pensiones. No al retraso de la jubilación. La solución no es recortar la protección social”. Esas son las tres ideas que resumen el contenido del díptico que CCOO y UGT han editado para explicar los motivos de su “más absoluto rechazo” a las propuestas del Gobierno en materia de pensiones, que consideran regresivas, insolidarias, equivocadas e imprudentes.

En Madrid en día 23 de febrero a las 19 horas de Neptuno a Sol, hay una primera oportunidad de demostrar en dónde estamos.

Diptico No al retraso jubilación

REFORMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL

La generación del baby boom nos acercamos indefectiblemente al umbral de la jubilación, en 2025 muchos los nacidos en los 60 tendrían derecho a jubilarse. Tras el periodo de posguerra y de crecimiento económico en España hubo un inusual repunte en las tasas de natalidad, esos niños y niñas de entonces, unido al crecimiento progresivo de la esperanza de vida, tanto en mayores como en nacimientos, hacen que la población española sea cada vez más vieja y que haya más personas que no aportan a las arcas de la Seguridad Social y a la vez haya más gastos para mantenerlos. Ésta es la razón que esgrime el gobierno y distintos organismos para cuestionar la viabilidad del sistema de protección social en España.

Por esta cuestión, el Ejecutivo ha aprobado el pasado 29 de Enero, en el Consejo de Ministros, un borrador sobre la reforma del sistema de pensiones con el que pretende garantizar la buena salud de la Seguridad Social para los próximos 30 ó 40 años. La pieza principal de la reforma será retrasar dos años la edad legal de jubilación, que actualmente se sitúa en los 65 años. La medida se implantaría de forma progresiva en los próximos doce años de su aprobación y quedaría definitivamente implantada en 2025. El debate se ha centrado en ese punto aunque en mi opinión hay un fondo tan profundo o más que dicha cuestión, incluso me atrevería a decir que quizá sea más importante para el gobierno ampliar los periodos de cálculo de 15  a 20 años que el propio aumento de la edad que da derecho a jubilarse, camuflado por la idea de que hay personas que pierden el trabajo en los últimos años de su vida laboral y acaban sin derecho a pensión. Por otra parte, el plan del Gobierno también contempla rebajar los costes que pagan las empresas por un trabajador de más de 65 años, bonificando aún más sus cotizaciones, es decir beneficiando el hecho de que un trabajador o trabajadora se mantenga en activo por encima de los 65. En estos momentos, la empresa sólo se hace cargo del 50 por ciento de la cuota.

Parece un contrasentido que en los niveles de paro que tenemos en España se fomente la permanencia de las personas en sus puestos de trabajo por encima de la edad actual de jubilación. Los números que hacen el gobierno y los organismos que apoyan la medida es que si ahora el 70% de la población mantiene al 30% en el 2045 el 50% mantendrá al otro 50%. Lo más curioso es que ese incremento no tiene mucho sentido, si en 2045 están hablando de una población en la que “sólo” se aumenta en unos 2 millones de personas ese 50% de personas en edad de trabajar no llegarían a cubrir todos los puestos de trabajo. Es más, habría pleno empleo y a demás harían falta trabajadores y trabajadoras para tener un nivel de ocupación similar al actual.

Llevan años hablando del peligro de quiebra del sistema de protección español, años que por el contrario las arcas del Estado continúan finalizando los ejercicios con superávit, incluso en estos años de crisis mundial. Mientras, durante muchos años, los distintos gobiernos en nuestro país han metido mano en las arcas públicas de la Seguridad Social para cuadrar cuentas en sus presupuestos.

En cuanto a aumentar los periodos de cotización para calcular la pensión quiero hacer unas puntualizaciones.

  1. El objetivo simple y claro del Gobierno con esta medida es recortar gastos de la Seguridad Social, es decir, pagar menos a los pensionistas. Nunca hubieran planteado ampliar el período si de ello se dedujera que iban a pagar más, es una falacia que se haga por beneficiar a los trabajadores o trabajadoras que pierden el empleo en el ocaso de su vida laboral..
  2. Evidentemente hay casos en los que la ampliación de los 15 años supondría mejorar su pensión. Especialmente los casos de trabajadoras y trabajadoras que son lanzados al Desempleo a los 50 años y que tienen enormes dificultades para encontrar empleo digno y cotizar dignamente a la Seguridad Social.
  3. También todos sabemos que el mercado laboral se caracteriza por una precariedad que, sobre todo, se ceba en los jóvenes y en las mujeres, caracterizado por unos sueldos bajos, unas condiciones laborales leoninas y una falta de estabilidad. Esto hace que sobre todo los jóvenes tarden muchos años en alcanzar un trabajo más o menos digno. Ampliar el periodo de cotización más allá de los 15 años, no sólo perjudicaría a las personas que llegan a la Jubilación sin problemas en los últimos años de su relación laboral, si no que afectaría considerablemente a las personas que empiezan o han empezado no hace mucho su vida laboral.
  4. Así pues,  la solución para las personas que quedan en paro al final de su vida laboral no puede buscarse quitando a unos para dárselo a otros y con ello no estoy, ni mucho menos, en contra del espíritu de solidaridad que debe ser el objetivo de todas y todos los trabajadores y trabajadoras y en el que se ha de basar el Sistema de Seguridad Social.
  5. En cualquier caso, ampliando el período de 15 años, hay mucho mayor perjuicio que beneficio en términos globales. Por eso se consigue una reducción global de los pagos de pensiones y por eso el Gobierno tenía tanto interés en llevarlo a la práctica, como parte de su política de reducir los gastos sociales
  6. Por el contrario,  a pesar de la crisis o incluso por ella misma creo que hay que aumentar el Gasto Social para mejorar las Pensiones más bajas y para dar solución a las que quedan en paro al final de su vida laboral. Una medida en este sentido podría ser que los 15 años del cálculo de la Base Reguladora no tengan que ser los últimos de la vida laboral, pudiéndose elegir entre los años anteriores.
  7. Aumentar el Gasto Social no es un despropósito:
  • España está muy por debajo de casi todos los países de la Unión Europea actual.
  • Gobiernos anteriores nos robaron año tras año de las cuentas de la Seguridad Social mientras que reducían más los impuestos a las empresas y a los más ricos. Es indignante que con las cotizaciones sociales se paguen los Gastos de la Administración

Por lo tanto, sin modificar el período de 15, hay margen para mejorar las pensiones de los más desfavorecidos.

El Gobierno “sólo” ha aprobado una propuesta que tiene que trasladar a la Comisión del Congreso de los diputados sobre el Pacto de Toledo (creada en 1995) en la que están representadas todos los grupos políticos. Los sindicatos y la patronal serán consultados y aunque no es un requisito imprescindible, será aconsejable su consenso. De cualquier forma, la fecha del 2013 para iniciar la reforma no es gratuita. Se trata del año siguiente a las próximas elecciones generales. Es decir, el Gobierno necesita un pacto político y las pensiones es materia electoral sensible.

Esperemos que sepamos defender nuestros derechos, y el derecho de los que vienen detrás, y que al final la solución a los problemas no las paguen los de siempre, los sectores de la sociedad más vulnerables. Para ello hay que participar en el debate y en las movilizaciones, que supongo habrá.