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INDIGNATE CONTRA EL HAMBRE Y ACTÚA…

Hace calor en Madrid, mucho calor, refrescarse en la piscina acompañado de unas buenas cervecitas y unos aperitivos  ayuda a soportar unas temperaturas que seguramente estarán en el umbral de ser las más tórridas de este año. Que difícil es esta época. Hace tanto calor y se pasa tan mal que casi no se fija uno en algunas cosas, entre la noticia de la visita de Ratzinger a España, de sus encuentros con los jóvenes, de sus entrevistas con distintos dirigentes y actividades varias, de la repercusión del último partido del siglo entre el Madrid y el Barcelona, de la huelga de futbolistas que nos tiene realmente preocupados, tanto por no permitir que disfrutemos de ese hermoso espectáculo que significa ver los campos de juego llenos y los equipos distrayendo a la población con partidos vibrantes y en los que la emoción por no conocer el resultado se aúna con ese sutil arte de la guerra reciclada en juego de caballeros; como por el resquemor y congoja que nos deja la situación de desamparo y explotación en la que se encuentran esos gladiadores del deporte que se ven forzados a defender sus derechos con una acción de fuerza como es no jugar los partidos previstos para el fin de semana.

Entre todo este maremágnum de noticias importantes se nos cuela de vez en cuando alguna referencia a la situación de algunos países, lejanos tanto en distancia como en relaciones con nuestro entorno. Una de esas noticias que se nos está colando estos días es la de situación de hambruna en el Cuerno de África. Somalia, Etiopía, Kenia y la olvidada Yibuti sufren entre guerras y sequía una hambruna que debería indignar a una sociedad del siglo XXI globalizada. Entre la situación de desgobierno de Somalia hasta la dictadura férrea de Etiopía la poca ayuda de los países del “primer mundo” llega tarde y mal. Son las ONGs las que desde hace décadas se mueven en ese trocito de mundo  sobre las que recae el peso de coordinar y recaudar la ayuda para minimizar el cruento recuento de muertos diarios. Los países occidentales, ricos o desarrollados como queramos llamarlos (llamarnos) están muy ocupados intentando lamerse los rasguños producidos por la crisis económica que les impiden ser más ricos, más poderosos. Con esa “excusa” tienden a rebajar las ayudas, a eliminar recursos para los países que ni siquiera pueden preocuparse de si su PIB crece una décima o cinco, si no que su preocupación mayor es que se MUEREN.

No voy a extenderme ni en las causas, ni en los condicionantes que han llevado a esta situación, seguramente no tendría ni capacidad, ni espacio, ni tiempo.

Sí quiero hacer una reflexión, cuando vemos como sufren, como malviven o, mejor dicho, esperan a la muerte en esas regiones tan desfavorecidas muchas veces nos preguntamos qué podemos hacer. Nos dan cuentas bancarias en las que aportar una cantidad de dinero para ayudar, nos presentan a las ONGs que trabajan en la zona para que solidariamente nos hagamos cargo de su esfuerzo y su trabajo, limpiando nuestra conciencia enviando algo de dinero. Es evidente que es muy difícil dar un paso más en el sentido de dejarlo todo y ayudar in situ con nuestro trabajo, pocos son capaces de hacerlo. Ayudar económicamente es una opción y creo que, en la medida de nuestras posibilidades, todos deberíamos hacerlo. Pero también tenemos el derecho y creo que el deber de ir un poco más allá, de exigir a nuestros gobernantes, a los que gestionan nuestros dineros, nuestros impuestos,  que también participen, que también actúen. Prefiero que inviertan bastante menos en mis comodidades, en infraestructuras, en parques, en mejoras urbanas, por supuesto en material bélico… y que parte de mis impuestos, parte de los beneficios de banca, de industria de la recaudación que hace el gobierno de turno vaya a parar a esos países, forme parte de ese dinero que hace falta para acabar con el hambre en el mundo. No hablo sólo de raciones de comida, ni siquiera de ayuda sanitaria (que también), si no de inversiones en educación, en infraestructuras, en medios para que se cree riqueza contra pobreza.

En ese sentido supongo que muchas organizaciones estarán trabajando para que la comunidad internacional se movilice. Yo me he fijado en una, dependiente de FAO, una campaña para exigir a los distintos gobiernos que se impliquen en la lucha contra el hambre. Además de ayudar, con una aportación puntual o periódica para esta situación de extrema emergencia, a cualquiera de las distintas organizaciones que están trabajando para paliar esta hambruna me gustaría invitar a todo el que lea esta entrada a firmar en la campaña:

ACABAR CON EL HAMBRE

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Atún rojo, conferencia de Doha. CITES

Hace unos meses se vivió con tremenda preocupación el secuestro del atunero “Alakrana” en el Índico, en aguas cercanas a Somalia. Desde entonces ha habido otros secuestros de buques en la zona y otros muchos intentos fallidos.

La costa somalí fue el “ojo del huracán” del preocupante incremento de las actividades de piratería en el espacio marítimo durante el año 2009 y continua en 2010. Las cifras de acciones de piratería en la zona son demoledoras. Hablamos de un espacio especialmente estratégico para el comercio de los Estados miembros de la UE, ya que el 95 por ciento del volumen de este comercio transportado por mar pasa nada menos que por el Golfo de Adén. Más de 25000 buques transitan por esta región cada año, por lo que las actividades de piratería suponen no sólo un peligro para los buques mercantes que transportan el 20 por ciento del comercio global por mar, sino también para los buques del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, que suministran ayuda humanitaria a la propia población desplazada de Somalia. Además de estos están los pesquero, principalmente los atuneros.

EUNAVFOR (European Union Naval Force – Somalia), más conocida como la “Operación Atalanta”, es una respuesta a estas preocupaciones sobre el  incremento de las actividades de piratería en las aguas somalíes, además de la primera operación militar naval de la UE, conducida en el marco de la PESD. Con la participación de una decena de países europeos, “Atalanta” comenzó su mandato en diciembre de 2008, con una duración prevista de un año, y un coste común estimado en 8,3 millones de euros.

La misión de “Atalanta”, cuyo Cuartel General está en Northwood (Reino Unido), nace con insuficientes medios, dada la peligrosidad de la zona y la extensión de 3000 kilómetros de la complejísima costa somalí: el mandato se pone en marcha con seis fragatas, un submarino, y entre tres y cinco aviones de patrulla marítima de reconocimiento.

La operación Atalanta, había creado una zona de exclusión donde los barcos españoles pudieran faenar tranquilamente, al cobijo de las fuerzas armadas. Pero todo parece indicar que dicha zona resulta demasiado estrecha para la gran cantidad de barcos existentes. En el mapa podemos observar los atuneros que faenan dentro del perímetro de seguridad frente a la gran cantidad que se encuentra fuera.

La pregunta que mucha gente se hace es, sabiendo la peligrosidad de esas aguas ¿por qué los barcos atuneros se arriesgan a salirse de la zona protegida? Como casi siempre en estos casos entiendo que la razón es económica. El atún rojo, que se emplea entre otras cosas para hacer Sushi, es muy apreciado como manjar en la industria alimenticia. Esta especie puede alcanzar los 3 metros de longitud y más de 650 kg de peso. En enero de 2010, un solo pez habría sido vendido por más de 120.000 Dólares. Evidentemente el lucro, la especulación, el afán por enriquecerse chocan de pleno contra la seguridad y contra la protección de las especies. Los caladeros se esquilman y cada vez es más complicado rentabilizar las inversiones.

Al hilo de ésto el pasado sábado 13 se inició en Doha (Qatar) la conferencia mundial trienal de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Esa conferencia donde están representados 175 países es capaz de prohibir y reglamentar el comercio de especies en peligro de extinción. El atún rojo, las poblaciones de elefantes y una amplia gama de tiburones, corales, osos polares, reptiles, insectos y plantas son parte importante de la agenda de la reunión de dos semanas.

Muchas de las 42 propuestas sobre la mesa refleja la creciente preocupación internacional por la destrucción acelerada de  ecosistemas marinos del mundo y los  forestales debido a la sobrepesca y la tala excesiva, y los impactos potenciales del cambio climático en los recursos biológicos del planeta. La Asamblea General de la ONU ha declarado 2010 el Año Internacional de la biodiversidad y la Conferencia de CITES será uno de los gobiernos clave ocasiones este año han de tomar medidas para proteger la biodiversidad. Los Estados miembros decidirán por consenso o de dos tercios de los votos las medidas de la agenda para conservar y regular las especies.

Miles de especies de fauna y flora silvestres son utilizadas por todos nosotros y nosotras  en la vida diaria para la alimentación, la vivienda, cuidado de la salud, la cosmética o la moda. CITES reconoce que el comercio de estas plantas y animales puede ser beneficioso tanto para la conservación y para la subsistencia de la población local. Sin embargo, el comercio no regulado de vida silvestre puede afectar seriamente a las poblaciones de especies, especialmente los que ya son vulnerables como resultado de otros factores, como la pérdida de hábitat. Los gobiernos respondieron a esta preocupación con la adopción de la CITES en 1973, para regular el comercio internacional de vida silvestre y garantizar que se mantiene a un nivel sostenible. Con 175 Países, la CITES sigue siendo una de las herramientas más poderosas del mundo para la conservación de la biodiversidad a través de la regulación del comercio de fauna y flora silvestres.

Incluso dejando de lado la pesca comercial y la industria maderera, el comercio internacional de vida silvestre sigue siendo un negocio muy lucrativo, que se estima en miles de millones de dólares anuales, que afecta más de 350 millones de especímenes de plantas y animales cada año. El comercio internacional indiscriminado puede conducir ciertas especies amenazadas y en peligro al borde del precipicio, especialmente cuando se combina con la pérdida de hábitat y otras presiones.

Alrededor de 1.500 delegados representantes de gobiernos, pueblos indígenas, las organizaciones no gubernamentales y las empresas están presentes en la 15 ª reunión de la CITES. La conferencia se prepara para votar sobre una prohibición completa sobre el comercio internacional en el atún rojo, propuesto por el Mónaco.

Las poblaciones de atún rojo en el Océano Atlántico y el Mediterráneo han sufrido una disminución sustancial en los últimos 40 años. La prohibición está respaldada por los EE.UU. y la Unión Europea, pero muy discutido por  Japón, donde el atún rojo es un manjar apreciado entre los amantes del sushi.

Se estima que aproximadamente el 52% de las poblaciones de peces marinos o grupos de especies están plenamente explotadas, el 19% sobreexplotados y el 9% agotadas o recuperándose del agotamiento. En la conferencia de Doha, se realizarán propuestas para llevar ocho especies capturadas con fines comerciales dentro del ámbito de la CITES, un tratado que entró en vigor en 1975.

La conferencia también examinará la propuesta  para que ciertas especies de tiburón martillo, que incluye el martillo y el tiburón oceánico quede bajo el control de la CITES. Se estima que varios millones de tiburones de estas dos especies se pescan cada año para abastecer la demanda de aletas.

Los elefantes y el marfil están en el punto de mira de nuevo. La CITES prohibió el comercio internacional de marfil en 1989. Sin embargo, la prohibición fue relajada en dos ocasiones sobre el reconocimiento de que algunas poblaciones de elefantes de África meridional estaban sanos y bien alimentados. Botswana, Namibia, Sudáfrica y Zimbabwe fueron autorizados a vender algunas existencias de marfil, con un total de 150 toneladas a Japón en 1999 y 2008.

En la ronda de Doha, Tanzania y Zambia están buscando una aprobación similar para venderle al gobierno las existencias de marfil que se han acumulado con los años. Tanzania cuenta con casi 90 toneladas, y Zambia, poco más de 21 toneladas.

Mientras tanto, Congo, Ghana, Kenya, Liberia, Malí, Rwanda y Sierra Leona han propuesto un cese al comercio internacional limitado de marfil de elefante africano actualmente permitido. Están buscando una moratoria de 20 años sobre las propuestas para relajar los controles del comercio internacional sobre los elefantes africanos.

Se pretende imponer una prohibición completa sobre el comercio de artículos del oso polar, que se enfrenta a una potencial amenaza del cambio climático. Están buscando controles al comercio para los corales preciosos de color rojo o rosado, cuatro especies de iguanass, el escarabajo de Bolivia Satanás, 12 plantas endémicas de Madagascar, el palo de rosa brasileño y el Palo de América del Sur.

Cuarenta  dos propuestas están sobre la mesa en la conferencia. Entre otras cuestiones que se examinarán figuran la adopción de medidas urgentes para atajar el comercio ilegal de productos de tigre, el rinoceronte y otras especies que se encuentran al borde de la extinción. La conferencia también abordará el impacto potencial de las medidas de la CITES sobre los medios de subsistencia de los pobres rurales, los de la primera línea de uso y manejo de vida silvestre.

Los Estados miembros decidirán por consenso o de dos tercios de los votos de las medidas para conservar y manejar las especies en la agenda. Se espera que al contrario que la Cumbre de Copenhague esta si dé resultados positivos.