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Microrrelatos a 6 Euros

Hoy estoy pendiente de varios temas, desde la situación de Aminatu Haidar en el aeropuerto de Guacimeta, en Arrecife (Lanzarote), que mantiene una huelga de hambre desde hace 22 días después de ser expulsada por Marruecos de El Aaiún y trasladada a territorio español de una manera un tanto esperpéntica. Hasta el inicio hoy de la Cumbre de Copenhague, aconsejo seguir los siguientes enlaces:

http://es.cop15.dk/frontpage

http://copenhagen2009.blogspot.com/

http://www.sustainlabour.org/index.php?option=com_content&task=view&id=162&Itemid=178

http://www.elpais.com/especial/cambio-climatico/

Evidentemente hay más temas que reclaman mi atención, pero como titulares del día y tras haberlos tocados en alguna entrada del blog sigo atento a su desarrollo y servirán de base para futuras reflexiones.

Hoy voy a seguir con el rescate de mis escarceos con las palabras y frases que me han permitido ganar algún vale de descuento en algún centro comercial cuyo nombre no voy a mencionar. Fueron  Novelados sin  Argumentos Consistentes pero con un tema común, “Los Libros”

EL NACIMIENTO DE UN LIBRO

Un espacio en blanco, níveo y extenso ante los ojos. Pupilas obturadas por el resplandor de la inmaculada hoja, alertando al cerebro despierto, ávido de de sensaciones y excitado por el camino a recorrer. La suerte está echada, la máquina que torpedeará incansablemente, el inicialmente árido campo que será abonado por letras, por palabras, por frases con sentido, está dispuesta. A medida que las estructuras se forman, que las emociones pasan del corazón a la mente, de allí a los dedos y sin solución de continuidad de la transmisora al cada vez más fértil territorio, nuestro objetivo se va cumpliendo: componemos un relato, una sinfonía de palabras, una historia, una verdad que no existía y que, desde ahora, campará sin padre ni madre por los distintos mundos   en una representación manifiestamente clásica, conocida y familiar. Ha germinado un libro.

MI FIEL AMIGO

Acariciaba la piel de su terso y suave lomo, había estado conmigo en toda la segunda mitad del siglo XVII. Juntos recorrimos las calles de un Madrid prístino, aún nada cosmopolita pero con ansias de hacer valer su condición de sede de la Corte. Luchamos, combatimos cuerpo a cuerpo, espada contra espada. Bebimos, de ese vino añejo y profundo de las cantinas más animadas. Comimos, sin que el colesterol o el ácido úrico acecharan a cada tajo. Corrimos aventuras y descansamos cuando los párpados se hacían tan pesados que me impedían seguir en la andanza. Ahora, cerrado, sus venas inundadas de tinta ya no recorren las páginas que una vez fueron níveas. Compañero de fatigas y lances puedes descansar hasta que otro de los nuestros, de la hermandad, de los amantes de la literatura te devuelva el hálito. Libro fiel, libro amigo, cambiando de manos tornarás el fatal “FIN”

LA UNIÓN

Estuvieron en la misma habitación, en la misma estantería, las pastas frías por el poco uso siempre en contacto, día tras día, año tras año. No tenían nada en común, un ensayo bien redactado, conciso, lúcido y solemne pegado a una comedia ligera, de enredos rítmicamente buscados en un nudo cuidado y divertido, acabado con un desenlace atrevido y realmente sorpresivo. Sus tapas no habían conocido dedos ni manos desde un tiempo tan lejano que el polvo había borrado las huellas. En sus páginas no se posaban ojos desde su último y lejano viaje en un Agosto caluroso y tormentoso. El día del terremoto no pensaron que su caída fuera el inicio de su unión. Las páginas se entremezclaron. Las altivas y solemnes frases se mezclaron con los triviales pero jocosos chistes. Las pastas huyeron, dejando sus contenidos inermes a la vez que libres formando un solo y único libro.

ASI RECUERDO EL ORIGEN DEL FIN

Fue el año de las desgracias, de las luchas fratricidas y matricidas, de las violaciones sistemáticas de derechos, de las muertes de ideas y corazones. Los hombres y mujeres combatían entre ellos, no había alma consolada ni vida que valiese la pena mantener latente. Armas y fuego, destrucción y desolación, en definitiva terreno conquistado y dominado por las parcas. Pero, cómo empezó todo, cuál fue el germen de tanto odio, de tanto dolor. Yo os lo puedo contar, aún lisiado, fragmentado y mutilado pero lúcido como lo eran los de mi linaje. Aquella noche, génesis de los males que azotarían la humanidad por tiempos inmemoriales, yo fui uno de ellos. La orden fue dada, la suerte echada y los verdugos bien pagados. Pilas, montañas de libros, tan inmensas como la cerrazón de quienes dieron la orden, fueron quemados por un único delito, ser fuente de ideas, sentimientos y razones.

6 Euros por cada microrrelato es un precio razonable por unos minutos de mi tiempo. Lástima que no pueda ganarme la vida así, escribiendo banalidades sin gracia a un precio de 6 Euros los 5 minutos. Mejor no me quejo en ese aspecto, porque miro por la ventana y me encuentro a  los obreros en el tajo, cobrando una miseria por dejarse la salud y la vida, esperando llegar a final de mes y con la ilusión de jubilarse con una pensión que les permita una vejez más cómoda que la vida que han llevado hasta entonces.

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RELATO- LA PARCA Y LA LUNA

Hoy toca rescatar otro relato corto, éste lo hice para una tontería de Eristoff y cuando lo escribí no había probado ni una gota del cristalino líquido, posteriormente, a pesar del resultado, tampoco; ni siquiera con naranja recordando las fiestas en Minas o Farmacia. Sigo escribiendo para mi autocomplacencia porque este Blog tiene menos vida que los ojos de Espinete. No obstante, si se mantiene en los mundos cibernéticos de los interneses, a lo mejor alguien acaba leyéndolo. Si eres tú el primero bienvenido… que te sea leve

LA PARCA Y LA LUNA

Era una noche fría, gélida y seca. La luna, en lo alto, nívea, radiante y absolutamente redonda iluminaba las desiertas calles de una ciudad perdida en su propio abandono. Yo aún me sentía algo mareado, el día había sido complejo, las decisiones tomadas en el trabajo habían suscitado diversas confrontaciones, pero no era sólo eso. Hasta ese momento mi situación laboral no había sido tan importante como para marcar mi vida, sólo era trabajo y eso me permitía tomar las decisiones adecuadas sin preocuparme por sus consecuencias. Era algo distinto, en mi soledad tenía la impresión de que alguien me miraba, alguien me acompañaba, alguien me seguía. Era una sensación ambigua, por otro lado me parecía que me faltaba algo, tenía un vestigio de pérdida que no era capaz de concretar. No conseguía levantar la vista de mis zapatos, supongo que buscando el camino que me llevase a la calidez y seguridad de mi hogar. Mi angustia no mermaba, al contrario se hacía más intensa, de repente me di cuenta, mi sombra. Bueno, realmente la ausencia de mi sombra. Todo alrededor tenía su sombra, la luna estaba alta, llena, irradiaba una luz blanquecina como una gran bombilla incandescente. Las farolas, los bancos, los árboles que dejaba de lado, todo, absolutamente todo, mantenía a sus pies una sombra que se deslizaba oscura sobre el pavimento. Mi angustia aumentó al mismo ritmo que aumentaban mis latidos siguiendo el ritmo de mis pasos con una carencia cada vez mayor. No sé si era por la velocidad que adquirían mis pisadas, por los latidos del corazón o simplemente por la ansiedad que se había afincado en mi alma pero las gotas perladas de sudor comenzaron a hacer carreras sobre mi rostro desencajado. Sólo quedaba doblar una esquina para que apareciese el portal de mi morada. Allí estaba en la puerta, en una posición semifetal, yaciendo sin referente, mi sombra. Las palpitaciones de mi corazón eran tan rápidas que no había intervalo entre ellas siendo más un zumbido que un golpeteo constante y síncrono. El sonido se repetía en mi cerebro intentando salir de él haciéndole explotar. Mi cuerpo estresado llegaba exhausto hasta donde mi sombra me esperaba, creía que me iba a ser imposible reunirme con ella, pero un último empujón me ayudó. La presencia impalpable que había sentido durante todo el día hizo su trabajo, la parca que me acompañó esperando el desenlace final me ayudo. Acostado al lado de mi sombra un dolor de muerte hizo que me contrajese buscando una posición fetal que nunca llegué a encontrar, el corazón mudo y ya indolente dejó de trabajar. La luna, testigo muda y cómplice de lo acontecido, hermanó, por fin, sombra y cuerpo exánime. Más tarde repartirían el botín, cada una dueña de su área, sombra para la luna e inerte cuerpo para la muerte.

UNA VISIÓN DE LA TEORÍA DEL CAOS – LAS REFORMAS

Qué es exactamente el caos. El nombre de “teoría del caos” viene del hecho de que los sistemas que describe la teoría están aparentemente desordenados, pero la teoría del caos es en realidad encontrar el orden subyacente en los datos aparentemente aleatorios.

Vamos a tomar un concepto como es la dependencia sensible de las condiciones iniciales. Sólo un pequeño cambio en las condiciones iniciales puede cambiar drásticamente el comportamiento a largo plazo de un sistema

Caos no significa desorden ni comportamiento aleatorio, son sistemas complejos “no lineales”, que tienen entre otras propiedades, un comportamiento ordenado y razonable, bajo un disfraz lleno de opuestos y un “aparente” desorden. Por ejemplo, las organizaciones y la economía, son sistemas complejos y caóticos.

La alta sensibilidad a las condiciones iniciales de estos sistemas, es conocida como el “efecto mariposa de Lorenz”, (matemático y meteorólogo, que trabajó en este tema en la década de 1960), el cual dice que “un aleteo de una mariposa en California puede generar un tornado en Japón”. Son sistemas irreversibles, partimos de un estado X y luego el sistema pasa a un estado Y, pero si pudiéramos volver marcha atrás, no volveríamos a X dado que es un sistema complejo, “tal como es la realidad” y en cada transformación se pierde información, por lo cual nunca se pueden reproducir exactamente las mismas condiciones.

Si aplicamos esto a las organizaciones o las personas, un pequeño cambio en una decisión inicial puede generar resultados totalmente diferentes al cabo de varios ciclos de decisiones (recursivas) en el tiempo, o sea el resultado de cada decisión genera los datos iniciales para tomar otra decisión.

Es importante, considerar que TODAS las decisiones tienen un componente de “beneficio” y otro de “costo” (algún aspecto negativo que genera la misma, visible u oculto, aunque en el límite tan solo sea el costo de oportunidad de haber podido tomar alguna decisión mejor). En general las decisiones que toma la gente, generan rápidos beneficios y disparan en el tiempo los costos, con lo cual tienden a pensar erróneamente que el costo es cero.

Vamos a poner un ejemplo de caos, imaginemos por un momento que tenemos una casa antigua, no muy cuidada y con bastantes reformas por realizar. En esa casa tenemos unos cuartos que están muy deteriorados, con los techos a punto de caer.

Se nos ocurre una idea, como es un espacio no utilizado podemos hacer uso de ellos para montar un pequeño negocio, dar unas clases, o por ejemplo la brillante idea de dar masajes.

Hacemos cuentas de los beneficios que nos ocasionaría hacer ese negocio y como, en cualquier caso, hay que reformar los cuartos porque se caen a pedazos decidimos que los beneficios obtenidos en el negocio compensarán los gastos o costes de la reforma.

Pero claro si la casa necesita una mano de pintura no vamos a dejar eso de lado. Si queremos que nuestro negocio funcione. Tenemos que asumir trabajo y coste adicional, con el que no contábamos, para suplir las carencias de pintura de la vivienda.

La vivienda queda bastante bien pintada pero el patio ya desentona con lo que hemos hecho, un patio con parte solado y el resto con hierbajos queda raro, mejor ponemos el suelo en todo el terreno, así que compramos unas losetas que cubran la parte que no está solada. Pero claro, no vamos a dejar una parte con un tipo de loseta y otro con otra, alquilamos un martillo neumático para quitar la parte que está solada y para que todo el patio tenga el mismo aspecto.

Vaya, con el martillo neumático se nos ha roto una tubería de agua y un desagüe, deberíamos cambiar todos los tubos antes de poner el suelo, así queda todo saneado. Nos está costando cada vez más dinero y tiempo  haber decidido montar un negocio.

Pero ya que hemos empezado y con lo bien que se ha quedado las primeras habitaciones, por qué no quitamos el suelo del dormitorio, cambiamos las vigas que son de madera y les hace falta un repaso y ya que tocamos el techo lo bajamos a una altura estándar. Claro que como hemos tocado suelo y techo podemos quitar las humedades de las paredes y cambiar los enchufes ..vale y también cambiar los puntos de luz y los enchufes…

Así podemos continuar hasta el infinito y más allá, todo parte en principio de un desorden, de improvisación pero yo en el fondo sé que es una situación perfectamente definida y meditada. Una buena aproximación a la teoría del caos, mucho mejor que la de la famosa mariposa que sólo ocasiona tormentas en el otro extremo del mundo.

En definitiva, odio las obras, odio las reformas y este blog sigue vivo a pesar de ellas….

UN RELATO – LO COTIDIANO

Hace un par de días instalé Windows 7, no, hoy no voy a tratar sobre ese tema, quizá en otra entrada del Blog sí lo haga. Al instalarlo estuve limpiando mis discos y me encontré una serie de tentativas de relatos y poesías bastante mediocres, ejercicios de autocomplacencia literaria que evidentemente abandone por su baja calidad. La cuestión es que ya están escritas, unas porque me apetecía, otras para ganar unos eurillos en algún concursito literario, en el que, evidentemente, participé por mi falta de vergüenza pero sin tener ninguna opción. Como en mi PC al final acabarán perdiéndose en algún formateo, o fallo generalizado del sistema, voy a dejarlas por acá poco a poco. Supongo que hacer un Blog es ser un poco autocomplaciente y vanidoso, así que sin negarlo inicio la serie con este pequeño relato.

LO COTIDIANO

Día tras día su vida monótona y sencilla pasaba sin dejar huella. Su existencia era tan cómoda como rutinaria. Se levantaba antes de que el estruendoso sonido del despertador pudiera sobresaltarlo de algún placido sueño. Su desayuno era frugal y repetitivo, una tostada de pan integral con aceite de oliva virgen, aderezada con un poco de sal. Le gustaba el chisporreteo al dejar caer el oro líquido sobre la aún caliente rebanada. Galletas, tres, y una buena taza de café cargado con leche semidesnatada. Ducha tonificante que le permitiera empezar a encontrar la movilidad perdida en las noches abandonadas en la compañía de los Oniros. Su vestimenta gris, sobria y pulcra. La calle era siempre caminada a partir de las 08:00 en dirección al trabajo, periódico a las 08:10 en el quiosco de la esquina, saludos casi guturales pero amables. Día sí y día también el encuentro con un vecino, ya vencida la atrofia gutural mañanera, le permitía intercambiar unas frases cortas, cordiales, corteses. El tiempo solía ser su tema principal de conversación. Ese encuentro afable y, como casi todo en su vida, anodino e inocuo representaba su más íntimo contacto con alguien de su misma especie diariamente.  La jornada laboral transcurría pausadamente, sin estridencias. Su trabajo, también monótono, era tan irrelevante que aunque no lo hubiera realizado tampoco hubiera pasado nada. No mantenía contacto con compañero o compañera. Nadie sabía de su existencia, e incluso él mismo, si tuviera consciencia de ello, también se autoignoraría. Podría desaparecer de la faz de la tierra y nadie en el mundo echaría en falta su presencia. Al mediodía, siempre a las 14:00, cruzaba la calle para entrar en un pequeño bar restaurante, comía solo, en una mesa aislada, casi escondida. Plato del día, ya ni siquiera el camarero le preguntaba que deseaba. Al salir del trabajo desandaba lo caminado por la mañana y tras una cena realmente sobria esperaba impaciente el momento de irse a dormir, instante en el que los dígitos de su reloj despertador siempre indicaban las 22:00.

Aquella mañana nubosa, cubierta por unas nubes que amenazaban descargar perlas acuosas hasta convertirse en cortinas cristalinas,  algo cambió, todo se había repetido con absurda pero esperada redundancia, hasta que ocurrió el desastre. Tras comprar el periódico y el acostumbrado afónico “buenos días”, echo en falta el encuentro con su vecino. Giró la cabeza a uno y otro lado, miró y revisó la posición de las manecillas del reloj en su pálida y frágil muñeca. Volvió a mirar en torno suyo, un poco incómodo porque empezaba a estar fuera de hora. Deshizo las pisadas, esperando que al rehacerlas su vecino apareciese como todos y cada uno de los días que había ido a trabajar en el empleo que ejercía desde que los hombres y mujeres pasaron a ser trabajadores y trabajadoras. No hubo señales del vecino, no hubo conversación banal. Sus pies querían moverse, acostumbrados a un ejercicio periódico, pero su cerebro les impedía hacerlo, eso no era lo previsto. Sus pupilas, dilatadas por la excitación, no podían realizar su función con normalidad, su vecino no aparecía y las calles, las personas, coches y demás enseres mobiliarios empezaron a esfumarse. Las piernas ávidas de ese camino conocido y ahora encorsetadas por una acción del cerebro que no entendían empezaron a flaquear, a temblar. Los sudores salían de los poros abiertos en busca de un aire que no era capaz de llenar unos pulmones pétricos por el pánico. Quizá el mismo retumbar del corazón impidió que él mismo escuchase la caída. Quizá los sudores se entremezclaron con la sangre en su caminar por el asfalto, aún frío de la mañana. Todavía, casi en un rumor lejano pudo escuchar las pisadas inciertas, aturdidas, de ese vecino que, ante la perspectiva de lluvia persistente, llegaba, atorado, sin resuello, con un paraguas protector en la mano. Ese objeto que olvidó y  por el que había tenido que volver a su casa y cambiar su horario habitual.

Después de releer el relato, no recuerdo por qué lo escribí, supongo que estas cosas surgen solas. Quizá no sea un buen relato pero ahora se me ocurre una pregunta: ¿Qué es vida? Continuidad o realmente lo que nos hace VIDA es lo impredecible. Un árbol espera cada estación durante toda su existencia, ¿pero eso le hace ser distinto de los otros? O lo que le hace único, distinguible y exclusivo son los acontecimientos singulares que le forman, vientos, rayos, aguas….  Quizá escribir es pensar y pensar es preguntarse cosas. Hay queda la cuestión

Creo que dejaré estas cuestiones complicadas aparcadas y en la próxima entrada volveré a temas “sencillos”, retomaré las ”tonterías” de la ciencia y por ejemplo a la búsqueda del Bosón de Higgs. Ya dije que escribiría sobre lo que me apeteciese en cada momento.