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Lenguaje Inclusivo

Teniendo como referente el 8 de marzo como el día de la mujer se abre en muchos foros el debate acerca de la conveniencia o no, o mejor dicho la utilidad, de emplear el lenguaje inclusivo en nuestro día a día.   Es muy sencillo ridiculizar la utilización del lenguaje no sexista por parte de sus detractores. Pasar del compañeros y compañeras al  miembros y miembras , futbolistas y futbolistos, señorías y señoríos…, con el fin de que una turba de seguidores se aúnen, con manidos argumentos, al inconsistente y manipulador discurso de que es pueril intentar modificar la forma de expresarse para cambiar la desigualdad de género, es una falacia en sí mismo. Quedarse en la anécdota y no entrar en el fondo de la controversia favorece las voces que interesadamente desean mantener ese statu quo.

Lo importante no es tanto que el lenguaje esté masculinizado porque los colectivos terminen en “o/os” y que no existan palabras en femenino para determinadas cosas, o desdoblar los sustantivos, que también; hablamos de semántica no tanto de morfología. La vejación que sufre la mujer al ver como palabras que en masculino son positivas en femenino tienen acepciones claramente negativas es y debe ser denunciable. La utilización perversa del lenguaje en ese sentido es directamente proporcional al intento de someter a una parte de nuestra sociedad. La educación lingüística es una forma de asentar y fomentar la educación social de las nuevas generaciones.  Cambiar el modo en que la sociedad patriarcal ha manejado el lenguaje con fines claramente discriminatorios, reflejo de la realidad social que hemos heredado, es paso previo al cambio en los roles de género.

Podemos poner unos claros ejemplos de discriminación que nos parecen una barbaridad a día de hoy y que no fueron discutidos salvo por algunas mentes preclaras (en su mayoría mujeres) hace relativamente poco tiempo.

  • En el inicio de la segunda mitad del siglo pasado, antes de ayer, El Código Civil español equiparaba a las mujeres a los locos y dementes “El marido ha de proteger a la mujer y esta obedecerle” Art 57
  • La mujer no podía ser tutora o testigo en testamentos. No podían pedir préstamos o adquirir bienes inmuebles sin autorización de sus maridos o padres.
  • Algunas empresas tenían la potestad de despedir a trabajadoras que contraían matrimonio, incluso estaba prohibido alcanzar puestos de dirección a las mujeres.
  • La mujer no podía abandonar el hogar paterno hasta los 25 años, hablamos ya de los años 70.
  • El adulterio era castigado legalmente, el aborto, por supuesto, prohibido y penado duramente.

Hoy son coetáneas discriminaciones en distintos países que por razón de cultura nos sorprenden, pero que en algunos casos se parecen demasiado a lo que hace menos de 70 años ocurría en España.

El lenguaje no sexista e inclusivo se labra en el ámbito familiar, en la escuela, en el trabajo y en los medios de comunicación. En una sociedad como la nuestra en la que estos últimos son el referente de la verdad verdadera, la utilización en ellos del lenguaje es tratado con fines claramente ideológicos. Por todo ello la utilización del lenguaje inclusivo no es un tema baladí, el trabajo que se está haciendo tampoco es para hoy, pero es la siembra que se recogerá más pronto que tarde. Terminar con una sociedad misógina y androcéntrica pasa por manejar un lenguaje no sexista. Es un argumento estratégico para combatir una postura claramente ideológica.

Se le atribuye a la activista estadounidense Bella Abzug  una frase con la que no puedo estar más de acuerdo:

La prueba para saber si puedes hacer un trabajo o no, no debería depender de la organización de tus cromosomas.

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Hoy es 8 de Marzo

Como sabemos, en el día de hoy se celebra el Día de la Mujer Trabajadora. Su origen es un tanto incierto y tiene algo de polémica. Parece que está consensuado en muchos foros que todo se remonta a que el 8 de marzo de 1857, otras fuentes hablan de 1908.  En Nueva York las mujeres de una fábrica (cuyo nombre también varía según la fuente) protestaron por la mejora de sus condiciones laborales, tras lo cual el empresario dueño de la fábrica las encerró y prendió fuego a la fábrica, muriendo 129 mujeres.

Con respecto al incendio anteriormente mencionado: sí ocurrió, pero no en 1857, ni en 1908, sino el 25 de marzo de 1911, pocos días después del primer encuentro internacional y en la fábrica “Triangle Shirtwaist Company” de Nueva York, donde murieron más de un centenar de trabajadoras. La relevancia que se le otorga es debida a que se hizo referencia a él en muchos de los encuentros anuales posteriores, pero no fue el origen del Día Internacional de la Mujer. Del mismo modo se sabe que si ocurrió una manifestación del sector textil, pero el 27 se septiembre de 1909, y la huelga se prolongó durante 13 semanas (hasta el 15 de febrero de 1910), pero tampoco tuvo parte en la instauración de la celebración del 8 de marzo.

Lo que encontramos cuando acudimos a investigaciones serias sobre este tema es que fue en Copenhague donde, en 1910, en la celebración de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, se aprobó por unanimidad el establecimiento del Día Internacional de la Mujer Trabajadora como método de lucha por la causa de la mujer. Esto fue gracias e la propuesta hecha por una mujer socialista y alemana, Clara Zetkin.

El primer Día Internacional de la Mujer tuvo lugar el 19 de marzo de 1911 en varios países de Europa, y que en ese primer encuentro participaron más de un millón de mujeres ansiosas por hacer saber al mundo sus reivindicaciones:

  • El derecho a voto
  • El derecho a la ocupación de cargos públicos
  • El derecho a la formación profesional
  • El derecho al trabajo y a la no discriminación por el mero hecho de ser mujer.

Fue el 8 de marzo de 1917 en Rusia donde, como consecuencia de la escasez de alimentos, las mujeres se amotinaron. Este importante acontecimiento marcó el comienzo de la Revolución Rusa, que derivó en la caída del Zar y en el establecimiento de un gobierno provisional que por primera vez concedió a la mujer el Derecho a Voto. Por la relevancia de este suceso, y sobre todo porque fueron las mujeres quienes lo llevaron a cabo parece ser que se situó definitivamente en el día 8 de marzo del calendario gregoriano el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

La  situación de la mujer trabajadora ha evolucionado de manera vertiginosa desde que un millón de mujeres se reunieran el 19 de marzo de 1911 para reivindicar públicamente lo que por naturaleza les correspondía, pero no debemos olvidar que un siglo después aun hay objetivos que no se han logrado, como la no discriminación de la mujer en el trabajo. Se han conseguido muchos logros, muchas metas y hay más conciencia social pero aún queda un largo recorrido por hacer. En ese camino, la búsqueda de la normalidad en las relaciones hombre -mujer en el trabajo es fundamental. Por otro lado muchos temas, fuera del ámbito laboral,  alejan más a la mujer de la igualdad entre géneros. En este sentido desde hace años hay una tendencia a que el 8 de Marzo no sea considerado el día de la Mujer Trabajadora, si no el día de la Mujer, con todo lo que ello conlleva.

La incorporación de las mujeres al mundo laboral también ha traído consigo algunos problemas que, aún hoy, tienen flecos por resolver. En las sociedades occidentales todavía perviven bastantes resquicios de un machismo que no termina de asumir que las mujeres puedan ser iguales que los hombres. Por eso, temas como la desigualdad salarial, las trabas a las bajas por maternidad o el desequilibrio en el reparto de las tareas del hogar siguen afectando a buen número de mujeres trabajadoras.

Como Mujeres, los retos van más allá de luchar en el mercado laboral en igualdad de condiciones que los hombres. Según publica Amnistía Internacional

Una de cada tres mujeres y niñas en el mundo ha sufrido abusos en algún momento de su vida, y en Europa, decenas de miles sufren violencia a manos de sus parejas y ex parejas, son explotadas y tratadas como mercancía, son blanco de atroces actos de violencia sexual, sometidas a mutilación genital y a matrimonios forzosos.
En Suecia, sólo el 12% de las violaciones denunciadas a la policía desemboca en juicio. En Dinamarca, el sexo sin consentimiento en el matrimonio no está penado. En Francia, una mujer muere cada tres días a manos de su pareja. En Alemania, una de cada cinco sufre violencia física o sexual, y en España, las víctimas de violencia en situación irregular, se enfrentan a una expulsión si se deciden a denunciar.


Más allá de los países llamados del primer mundo la situación es aún peor.  Decenas de miles de mujeres y niñas siguen sufriendo violencia sexual, son maltratadas, sometidas a mutilación genital y a matrimonios forzosos. Aún es un hecho bastante frecuente que se oiga hablar de lapidaciones al amparo de la Sharía. La ley islámica incluye como graves faltas el ser homosexual, la desobediencia de las mujeres hacia la autoridad del padre o el esposo, las relaciones con infieles pertenecientes al mundo no islámico y el no cumplimiento de las normas de vestimenta de las mujeres, a las que, en caso de incumplimiento, se considera inmorales  y culpables en caso de violación.

Hay que seguir luchando para que las leyes de todos los Estados consideren la violencia y los abusos contra mujeres y niñas como delitos graves; que protejan a las víctimas y castiguen a los autores.

Así pues yo también abogo por ampliar el margen de actuación y de reivindicación de este día, celebremos el día de la Mujer, más que el de la Mujer Trabajadora. No dejarlo sólo en el ámbito laboral y llevarlo a todas las vertientes para que suponga una igualdad real y equitativa entre hombres y mujeres, entre personas.

Amnisitía Internacional lidera una petitoria para que España, en su presidencia de la Unión Europea, lidere la lucha por los derechos de las mujeres en Europa y el mundo.  Es un buen día para manifestarse en ese sentido y firmar en:

http://www.es.amnesty.org/presidencia-europea/actua/