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La simplicidad de lo complejo.

Me ha llegado una lámina muy interesante sobre las matemáticas, en concreto es un resumen-mapa de cómo van apareciendo los números, cómo se dividen las matemáticas, en qué ramas podemos distribuir las distintas teorías. Cómo se relacionan con nuestro entorno, cómo son básicas para poder explicar lo que nos rodea, cómo las utilizamos en nuestra sociedad.  El autor es un físico y escritor de ciencias llamado Dominic Walliman. Es lo que se puede denominar un buen divulgador científico que hace esfuerzos por trasladar de la forma más simple y amena posible conocimientos al público en general.

Mirando su canal en Youtube además de encontrar el vídeo que desarrolla la lámina que me enviaron hay otros muy interesantes como por ejemplo el del mapa de la física. Este tipo de canales y de personas que generan información accesible para el gran público deberían estar más publicitados, son realmente útiles para iniciarse en determinadas materias que, no sé si por tradición, mala voluntad o desconocimiento; son consideradas aburridas y excesivamente complejas como para entenderlas y disfrutarlas.

Para mí tener la oportunidad de ver de un vistazo cientos de años de estudio me parece una ayuda tremenda para entender como han evolucionado tanto las matemáticas como la física, que por cierto, siempre han estado ligadas. Evidentemente en un proyecto de este calado hay bastantes cosas que faltan (nombres, teorías..), hay algunas que no están del todo bien definidas, pero como visión general y primer acercamiento me parece muy válido.

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Stephen Hawking niega a Dios… también

En estos días se ha desatado una relativa polémica en determinados medios de comunicación por el adelanto del último libro de Stephen Hawking “El gran diseño”. Puede que los gurús del marketing hayan querido subrayar en la presentación de la nueva obra del científico británico extractos que son razonablemente polémicos, y no precisamente en el ámbito científico, si no en el filosófico – teológico.  Quizá la afirmación que tantos ríos de tinta está derramando, que para tantos debates ha servido, sea simplemente lo más banal del ejemplar pero, de momento, los titulares de los periódicos, revistas especializadas e incluso medios de comunicación generalistas han prestado más atención a unas frases que no aportan más que el hecho de que las haya pronunciado un científico de su nivel.

Stephen Hawking ha concluido que la física moderna no deja lugar para Dios en la creación del Universo,  Al igual que el darwinismo eliminó la necesidad de un creador en el ámbito de la biología  (salvo para los más acérrimos seguidores de las teorías creacionistas), el científico más eminente de Gran Bretaña sostiene que una nueva serie de teorías han hecho innecesario el papel de un creador del Universo. Ante la pregunta de que si el Universo necesita un creador, la repuesta de Hawking es un rotundo NO.

El Big Bang no es ni resultado de la casualidad ni mucho menos fue realizado por una mano divina, fue la consecuencia inevitable de las leyes de la física. En este sentido el científico renuncia a pensamientos anteriores, como los plasmados en “Una breve historia del tiempo (UBHT)” en la que se afirmaba que no había incompatibilidad entre la existencia de un dios creador y la comprensión del Universo. Evidentemente en la obra mencionada ese apartado es una anécdota en el desarrollo del libro, muy interesante y eminentemente divulgativo. En esta última, por lo que he podido leer, ocurrirá lo mismo, habrá muchas cosas más dignas de resaltar que la afirmación que tanto revuelo ha ocasionado. Señala que la ciencia está próxima a elaborar un marco teórico único, capaz de explicar las propiedades de la naturaleza. Hawking aventura que la llamada «teoría-M», proposición que unifica las distintas teorías de las supercuerdas, conseguirá ese objetivo, y sugiere que en lugar de ser una ecuación única la «teoría-M» puede consistir en «toda una familia» de teorías inscritas en un marco teórico consistente, del mismo modo en que distintos mapas (políticos, geográficos, topológicos) pueden referirse a una sola región sin contradecirse entre sí. También trata sobre la posibilidad de que haya, no solamente otros planetas parecidos al nuestro, si no otros universos, incluso aventuró que no debía excluirse la posibilidad de vida en esos universos.

Siempre que leo libros de ciencia, sobre todo de física, me pregunto quienes serán los que proporcionan las drogas a esos supuestos genios, que los míos no me dan demasiada calidad, sólo lo suficiente para pasarme días sin pensar en nada, o pensando en la nada, o en el más oscuro infinito…ufff que mal rollo. Leer libros de ese tipo me ocasiona verdaderos trastornos, más allá de los de la personalidad a los que ya estoy habituado. Divulgadores de las últimas teorías científicas, tan conocidos como Hawking, Sagan, Asimov, Brian Green y Dawkins hasta el interesantísimo español Sanchez Ron, deben tomar de todo para que sus neuronas trabajen a un nivel que al resto de los mortales nos da vértigo. Según te vas  adentrando en la lectura de esos locos-genios-ilusionadores- hipnotizadores-delincuentes de la razón, te vas dando cuenta de que o sus mentes no tienen nada que ver con la tuya o están “flipaos”, en una comuna, hasta las trancas de todo tipo de estupefacientes… es más cómodo pensar que ellos son unos locos iluminados y no que tú eres un tonto inculto sin capacidad para entender la enésima parte de lo que quieren explicarte.

Ya me he desviado de la cuestión, siguiendo el tema que me ocupa podemos leer en UBHT un relato de los orígenes de la vida, y sobre sus teorías sobre los agujeros negros y la cosmología. En esta obra  Hawking aseguró que “si llegamos a descubrir una teoría completa, sería el triunfo definitivo de la razón humana porque entonces conoceríamos la mente de Dios”. Ese libro de hace más de 20 años tiene vigencia en cuanto que da una visión muy interesante sobre el universo que nos circunda, pero las teorías han evolucionado y  con él su conocimiento de las reglas que rigen todo lo que nos rodea y su concepción de un tema tan polémico como es la existencia de un dios. En su nuevo libro, que llegará a las librerías el día 9 de septiembre, una semana antes de la visita del Papa al Reino Unido (seguimos luchando entre marketing, oportunismo, publicidad…), Hawking sostiene que en la ciencia moderna no hay sitio para un dios creador de todo lo que existe.

Al margen de toda la polémica, de las aseveraciones de Hawking, yo siempre me hago la misma pregunta, si los que explican la existencia de un dios todopoderoso y creador del universo cuestionan el Big Bang y la imposibilidad actual de explicar cómo era todo antes de ese instante, basándose en que alguien crearía la materia para esa gran explosión, con lo cual tenemos a quien encendió la mecha con la esencia de un dios. Pero eso se desmonta por si mismo con la misma teoría, quién creo a ese dios, otro dios, y a ese…. Así sucesivamente. Así que no nos hace falta un dios para empezar el tinglado anterior al Big Bang, ni siquiera sabemos si eso es el inicio o un punto de inflexión.