Algunas reflexiones ante el 22M


Desde Madrid me enfrento a las elecciones dell 22 de Mayo en plena efervescencia de un movimiento social que tiene a miles de personas en la calle INDIGNADAS, miles de personas cansadas de ser sólo una cantidad potencial de votos. Me atrae todo este movimiento social, deseo que sea canalizado y que la presión en la calle tenga consecuencias en el futuro más inmediato.

Todo ello no quita el hecho de que ese día tenemos una nueva oportunidad de ejercer nuestro derecho elegir a las personas que nos representarán en los ayuntamientos de la región y en la comunidad autónoma. Estas elecciones municipales y autonómicas se realizarán en un escenario marcado por la crisis económica que no quiere abandonarnos, manchada por flagrantes casos de corrupción, animada no por discusiones de proyectos y alternativas si no por el discurso de la bronca constante, caracterizada por proyectos políticos y sociales de los que actualmente  gobiernan, llámese PP, basados en las doctrinas neoliberales más conservadoras y con una alternativa de poco peso, PSOE, que en el gobierno central también ha abrazado con un entusiasmo desmesurado dicha línea de actuación. La insatisfacción, la falta de ilusiones y la apatía habitan en muchos de los hombres y mujeres de izquierda. La alternativa a lo que tenemos, en un país cuya clase política se ha dotado a si misma de mecanismos de autoprotección y que ha blindado el bipartidismo es poco halagüeña. La distancia entre las políticas económicas del PP y PSOE tiene a cero. Esa misma convergencia en la línea económica hace que las políticas sociales empiecen a confluir perdiendo el horizonte de la protección social a los más desfavorecidos. No son lo mismo, evidentemente, probablemente no lo sean nunca, pero cada vez las diferencias son menos señaladas.

Desde el sentimiento de izquierda que necesito abrazar, como trabajador que sufro como otros en mi entorno la crisis socioeconómica de la manera más cruel, creo que es necesario un cambio en las políticas públicas desarrolladas, un cambio radical en la forma de gestionar la economía, los recursos. Es necesario abordar de forma prioritaria los problemas que afectan a los más vulnerables, a los que estamos pagando día a día las consecuencias de los desmanes económicos, financieros y empresariales,  que nos han llevado hasta un abismo oscuro y del que no vemos una salida clara. Debemos exigir a nuestros gobernantes propuestas que no den la espalda al pueblo, pedir que gobiernen para y por él.

Durante estos años de crisis financiera el desempleo y con él la precarización del mercado laboral, pérdida de derechos y poder adquisitivo, disminución de la renta disponible e incremento de los impuestos directos ha marcado la vida de los madrileños y madrileñas en un índice mayor aún que en el resto del territorio nacional. Paralelamente, con la excusa de que las empresas son las que deben crear empleo, se ha ido reduciendo la fiscalidad a las rentas más altas, beneficiando de manera ignominiosa  a los que directamente son responsables de la crisis que tanto daño nos está haciendo. Ellos provocan el problema,  nosotros y nosotras lo pagamos. No sólo no ha habido cambios en las políticas para corregir el origen del problema, si no que se ha actuado contra los que más la padecen y otorgando favores a los que son responsables.

En este periodo se ha reducido el presupuesto autonómico para mejorar la inversión, tanto en tejido industrial como en políticas de I+D+d. Se ha privatizado servicios públicos, trasferidos recursos al sector privado y se han deteriorado muchos de los que aún persisten. La protección social malvive en unos presupuestos que la ignoran y que debería ser fundamental en épocas de penurias. La educación y la sanidad viven uno de los peores momentos en nuestra comunidad, la ley de dependencia es papel mojado. Cada día los índices de exclusión social aumentan y las personas que se acercan a un índice de pobreza extrema experimentan un incremento exponencial.

El gobierno de la comunidad lleva años alejado de las necesidades reales de los madrileños y madrileñas. El gobierno central, al abrazar las  tesis neoliberales, cada vez se aleja más de lo que debería ser un partido de centro izquierda.

En este contexto podía pasarse por nuestras cabezas castigarles con el voto en blanco o nulo y manifestar nuestra disconformidad con sus actuaciones. Eso sólo supondría dejarles las manos más libres, darles más poder y evitar que exista alguien que les pueda auditar y que tenga la suficiente influencia como para cambiar la tendencia. Eso sólo es posible si todas y todos acudimos a ejercer nuestro derecho al voto, si elegimos personas que nos representen y que velen por nuestros intereses. Creo que sólo desde la izquierda eso es posible. Votar izquierda es votar progreso, justicia social, significa dignificar la política añadiendo un plus de honradez, dar nuestro voto a la izquierda es permitir la participación ciudadana en las instituciones.

Desde la izquierda es la única manera de promover lo público contra lo privado, lo social contra lo especulativo. La justicia fiscal contra las prebendas a los poderosos. Hay recursos para ponerlos al servicio de la creación de empleo y proteger a los más desfavorecidos. La calidad en sanidad y en la educación, además de  la inversión en tejido industrial e I+D+d son pilares sobre los que se debe crear una sociedad más equilibrada. Las palabras COPAGO en sanidad o EDUCACIÓN EXCELENTE como medio de discriminación elitista no pueden formar parte de los discursos políticos en nuestra sociedad. Políticas medioambientales sostenibles son necesarias para evitar el excesivo consumo de recursos. La depredación y falta de educación medioambiental sólo puede llevar a que se esquilmen las fuentes de riqueza y que las ciudades sean cada vez menos habitables. Mejorar la red de movilidad, impulsar el transporte colectivo abaratando las tarifas y promover el uso de medios alternativos como la ampliación de los carriles bici son cada vez más necesarias y claramente defendidas y comprometidas por  la izquierda.

Toda esta reflexión me lleva a pedir a quien lea estas líneas  que nos os quedéis en casa el próximo domingo 22. Me gustaría pensar que lo más adecuado es abandonar la resignación si es que alguno ha caído en ella y dejar de lado la queja estéril que no lleva a ningún lado. Me gustaría animar a votar en conciencia, que reflexionéis acerca de quienes pueden defender vuestros, nuestros, intereses y quienes volverán a medrar con el único objetivo de velar por los suyos. Entiendo que para los hombres y mujeres que convivimos en este país  es imprescindible un cambio de tendencia, es necesario que las políticas de izquierdas tengan peso en las instituciones públicas. Los trabajadores y trabajadoras sólo podemos protegernos ante las agresiones del mercado, del capital y de los intereses de los más poderosos  desde la unión, desde la solidaridad y mediante la lucha por nuestros derechos.  VOTAR A LA IZQUIERDA  es la única vía para caminar hacia un futuro más justo.

 

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Publicado el 18 mayo 2011 en Sociedad y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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