Idiomas


Esta entrada es un lamento desesperado acerca de mi experiencia en el aprendizaje de un segundo idioma. Creo que mi caso es similar a la mayoría de los españoles de mi generación… y creo que es compartido por algunas de las siguientes generaciones  y la mayoría de las anteriores. En España, quizá por ser un país que ha vivido de espaldas al mundo exterior muchos años, la dictadura no sólo significó pérdida de libertades, horror, escasez, atraso en industria; en ese periodo se cimentó lo que sería la educación de las generaciones posteriores, ese intento inicial de autarquismo pueril franquista, quizá también obligado por el aislamiento internacional que se sufrió en la España de postguerra,  aunque evidentemente también utilizado por el régimen para mantener su estatus; hizo, como digo,  que el aprendizaje de una lengua extranjera fuese algo que nunca se tomase en serio. Las lenguas extranjeras, ya fuesen el Inglés o Francés, eran una María, una asignatura que al final te aprobaban y en la que nunca se exigía con el rigor de las otras asignaturas como matemáticas, física, literatura, geografía o historia. Entonces se agradecía, total, además sólo valía para intentar cantar alguna canción de los Beatles no para mucho más. En los colegios e institutos, cuántas veces hemos empezado desde el principio a aprender Inglés, nunca se avanzaba..eso sí que era como el día de la marmota. Prácticamente con lo que aprendí en EGB me sirvió para aprobar hasta las asignaturas de Inglés de la carrera, sí estoy hablando de hace muchos años, quizá ahora haya cambiado con los colegios bilingües y el aprendizaje desde casi la guardería del segundo idioma.

El caso es que pasan los años y cada vez eres más consciente de que sólo con el Castellano no vale, que  para salir fuera de nuestras fronteras. Hace falta conocer al menos el Inglés, bueno, incluso en este mundo tan globalizado a nosotros los españolitos no nos vale con el Castellano para comunicarnos con el resto del mundo, a pesar de que nuestra lengua es hablada por más de 350 millones de personas, la segunda más hablada después del Chino y por delante del Inglés, esta última es, mal que nos pese, considerada como la lengua más internacional.

Así que no queda otra que intentar ponerse al día, evolucionar, aprender otra lengua. En eso estoy, pero me gustaría contar mi experiencia, quizá sólo me pasan a mí estas cosas pero me apetece contarlo. El caso es que pensaba que el tema del aprendizaje de otra lengua había cambiado, no sé si tengo mala suerte o no me entero pero me parece que sigue habiendo deficiencias en la enseñanza. Tengo la impresión que para aprender una lengua, al contrario que otras materias, depende mucho más de la voluntad de querer aprender. Me parece que las academias sólo tienen interés en ganar dinero, en tener muchos alumnos pero algo falla, al menos a mi me lo ha parecido.

El año pasado decidí aprender Alemán, bueno cada uno toma las pastillas que le apetece y a mi las que me suministra mi camello me producen esos efectos secundarios…. Las pastillas verdes inducen a aprender un idioma diabólico como el Alemán. El caso es que empecé con un intensivo, no me puedo quejar de los profesores, la verdad es que pusieron bastante interés, la academia es una de las que más prestigio tiene en cuanto a la enseñanza de idiomas. El caso es que acabé el intensivo y a partir de ahí empecé a alucinar. Decidí continuar, con lo que había aprendido yo era consciente que no me iban a faltar cervezas si viajaba a Alemania, aprendí a decir muchos números y cerveza, así que de sed no me iba a morir. Lo gracioso es que tuve que hacer un examen para continuar estudiando, cambié de método de aprendizaje, decidí continuar mediante algo muy moderno y  chic, el  e-learning. Ya había hecho un curso de Inglés a distancia, así que conocía el método. Lo curioso fue que después de hacer el “examen” me pusieron en un nivel muy superior al mío, me encontraba haciendo Alemán intermedio.

Bien, piensas que se han equivocado, aprietas los dientes e intentas seguir el curso, luego te das cuenta que puedes seguirlo, pero no por tus conocimientos, si no porque como no hay nadie que realmente siga tu evolución real y al fin y al cabo se trata de hablar a una máquina y responder cuatro tonterías. Vas avanzando sabiendo que el suelo que pisas es más falso que una moneda de 3 euros y que realmente caminas por puro fango, cada vez te embarras más y no sabes si realmente estás aprendiendo.

Hasta ahí se puede considerar una anécdota, te ha pasado algo extraño que no ocurre normalmente, los centros de enseñanza son muy profesionales y no suelen equivocarse. Pues no, si tropiezas en una piedra y le coges gusto pues a repetir.

Inmerso en el aprendizaje del Alemán tengo que cambiar el chip, por motivos laborales me dicen que vuelva al Inglés, yo que soy muy disciplinado acepto sin rechistar, continuo con el Alemán a distancia y me apunto a clases presenciales de Inglés.

Claro, hay que hacer examen de nivel. Me sueltan un formulario de unas 60 preguntas, yo con mi Inglés de barrio, ese que en los curriculums se denomina intermedio, hablado y escrito, y que no sirve ni para comunicarse con los niños de primaria en cualquier país heredero de la pérfida Albión. (Mirad el monólogo que pondré más abajo y entenderéis acerca de lo que hablo). El caso es que relleno lo que me piden y se lo llevan a la prestigiosa academia en la que ya había estado aprendiendo algo de Alemán. El resultado me llega cuando me asignan grupo, avanzado, me dicen que tengo nivel avanzado. En ese momento mi nivel de español cayó hasta nivel principiante, sólo me salió la frase “tú flipas”. Contestar a 60 preguntas te da derecho a pasar del nivel intermedio (hablado y escrito, con perfecto dominio de un máximo de 50 palabras) a nivel avanzado. Ni examen oral, ni gramática, un mísero formulario y te asignan un grupo en el que como no conozcan el lenguaje de signos ni te van a entender ni vas a entender. Menos mal que por ahí no pasé, me hice fuerte y después del famoso “tú flipas”, pude negociar un nivel inferior, digno de alguien educado en la España de los 70 – 80, sin nivel de Inglés y sin capacidad de tenerlo.

Ahora a ponerse las pilas, a ver si además de poder pedir unas cuantas cervezas en Alemán puedo hacerme el chulo y pedirlas también en Inglés. Espero que me enseñen las palabras básicas y ampliar mi vocabulario a algo más de 50 palabrejas. Bueno, de aquí a unos meses más me vale, por motivos laborales viajo a Alemania a hacer un curso, mi jefe al menos ha sido tan amable de apuntarme al curso que se da en Inglés, es una semana más largo que el que dan en Alemán (imagino que los alemanes al tener esa manía de juntar palabras acabarán antes de explicar las cosas), va a ser gracioso cuando tenga alguna duda y sólo sepa decir al profesor que quiero una, dos o veinticinco cervezas. Menos mal que antes tengo previsto hacer otros dos cursos técnicos también en Inglés aquí, así voy practicando a hacer el ridículo en suelo patrio.

Bueno, toda esta parrafada al final sólo sirve para dos cosas, llorar el hecho de que nunca haya aprendido un idioma distinto del nativo (y ese lo manejo con problemas pero me van entendiendo) y poder colgar un video del club de la comedia que me hizo bastante gracia. Luis Merlo con el monólogo “Los españoles y el Inglés”

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Publicado el 21 febrero 2011 en Tonterías. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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