A ver, que “haber” no es lo mismo que “a ver”


Hoy me apetece escribir acerca del idioma, del castellano o español que no sé muy bien como nombrarlo. Al fin y al cabo el español en su acepción de lengua universal es una derivación clara del castellano, aún con aportaciones de otras regiones de España. Pero está claro que esto puede herir susceptibilidades, alguna bastante infantil según mi opinión, puesto que tanto el catalán, el gallego, el euskera, etc., son lenguas habladas por españoles, aunque como algunos no se consideran españoles…ufff un lío, “La España invertebrada” que no nos abandona que decía Ortega y Gasset. También es cierto que eso no es un hecho puntual y característico de la idiosincrasia nacional, lo mismo o parecido se da en Francia, Gran Bretaña, Alemania, China y muchos más países con suficiente historia, tradición y cultura. Al fin y al cabo las naciones las componen una serie de pueblos que se han ido organizando en estados independientes, por cuestiones geográficas, estratégicas, sociales… pero que mantienen tradiciones, costumbres que aún, a pesar de la globalización, les mantienen en ciertos sentidos diferenciados y diferentes. Tampoco tiene sentido hacer un debate de algo que los expertos tienen más o menos claro:

Español: Para designar la lengua común de España y de muchas naciones de América, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellano y español. La polémica sobre cuál de estas denominaciones resulta más apropiada está hoy superada. El término español resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refiere de modo unívoco a la lengua que hablan hoy cerca de cuatrocientos millones de personas. Asimismo, es la denominación que se utiliza internacionalmente (Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolo, etc.). Aun siendo también sinónimo de español, resulta preferible reservar el término castellano para referirse al dialecto románico nacido en el Reino de Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del español que se habla actualmente en esta región. En España, se usa asimismo el nombre castellano cuando se alude a la lengua común del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos territorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vasco.»

[RAE: Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana, 2005, p. 271-272]

En cualquier caso no es de eso sobre lo que quería escribir, mi intención era otra. A todos y todas nos llegan correos electrónicos con faltas de ortografía o con errores gramaticales, lo mismo ocurre al entrar a leer foros de opinión o en algunas publicaciones en Internet como estos mismos cuadernos de bitácora. A pesar de que hay muchos errores iniciales que se corrigen con las herramientas disponibles en los procesadores de textos que utilizamos, algunas, por sus especiales características, no son filtradas y se convierten en un estigma para la lengua. Quizá no sea yo el más indicado para tratar el asunto, intento poner atención pero supongo que cometeré errores, aunque espero que no sean del calado de los que voy a enumerar. No estoy hablando de errores ortográficos debidos a que 10 dedos son muchos para un teclado y se nos escapan algunas letras o tildes por torpes, hablo de conceptos y de conocimientos básicos. En concreto hay dos que me martirizan cuando las veo, incluso alguno me ocasiona perder la concentración al leer el texto. Podría hablar de errores en la distinción de significados, comentar por contar, catástrofe humanitaria por catástrofe humana, efectivos por combatientes, vigente por actual, especies por especias, islamista por islámico, escuchar por oír, envergadura por corpulencia; pero hay uno en particular que me exaspera,  utilizar “haber” en lugar de ”a ver”. Cuántas veces nos hemos encontrado con este error de concepto al leer artículos, correos, foros. ¿Tan difícil es entender la diferencia? Ya es cuestión de sentido común.

  • “haber”

Puede ser un verbo o un sustantivo: · Como verbo, haber se usa como auxiliar, seguido de un participio, para formar los infinitivos compuestos de la conjugación. También se emplea como infinitivo del verbo impersonal que denota la presencia o existencia de lo designado por el sustantivo que lo acompaña  Como sustantivo, haber es masculino y significa, en general, ‘conjunto de bienes o caudales de una persona’:

  • “a ver”

Se trata de la secuencia constituida por la preposición a y el infinitivo verbal ver:

Como expresión fija, presenta distintos valores y usos: · En tono interrogativo, se emplea para solicitar al interlocutor que nos deje ver o comprobar algo:

—Mira lo que he comprado. —¿A ver?.

· Expresa, en general, expectación o interés por saber algo, y va normalmente seguida de una interrogativa indirecta: A ver cuándo nos dan los resultados.

· Se utiliza para llamar la atención del interlocutor antes de preguntarle, pedirle u ordenarle algo: A ver, ¿has hecho lo que te dije? A ver, trae el cuaderno.

· Equivale a claro o naturalmente, como aceptación de algo que se considera inevitable: —Pero ¿al final os vais? —¡A ver! Si no lo hacemos, perdemos el dinero de la reserva.

· Delante de una oración introducida por la conjunción si, expresa, bien expectación, curiosidad o interés, a veces en forma de reto; bien temor o sospecha; bien deseo o mandato: ¡A ver si adivinas lo que estoy pensando! A ver si te caes. A ver si eres más organizado de ahora en adelante.

En muchos de estos casos la secuencia a ver puede reemplazarse por veamos, lo que pone de manifiesto su relación con el verbo ver y no con el verbo haber: A ver con quién aparece mañana en la fiesta [= Veamos con quién aparece mañana en la fiesta]. A ver si te atreves a decírselo a la cara [= Veamos si te atreves a decírselo a la cara].

El otro error que me molesta es el mal uso o desconocimiento del acento diacrítico. Aunque no se conozca el término, deberíamos saber utilizarlo Según la definición de la Wikipedia

Se denomina acento diacrítico a la tilde que se emplea para distinguir significados en pares de palabras, habitualmente monosílabas, de las cuales una es regularmente tónica, mientras que la otra átona en el habla, marcando el acento de la tónica. Las palabras que forman estos pares pueden tener el mismo origen etimológico (por ejemplo más y mas, ambas del latín MAGIS), o pueden ser de etimología distinta (por ejemplo mi, apócope de mío, del latín MEUS y , del latín MIHI o MĪ).

No se usa, sin embargo, el acento diacrítico cuando palabras con la misma escritura son tónicas y no tienen una (o más) correspondientes átonas. Por ejemplo ve del verbo ver (tercera persona singular el presente de indicativo) y ve del verbo ir (segunda persona singular del imperativo) no se diferencian con tilde diacrítica, puesto que ambas son tónicas en el habla. No obstante, en el caso de de saber y de ser (imperativo), ambas formas deben llevar tilde, porque hay que distinguirlas de la forma átona se (pronombre personal).

El problema es que, al no usar bien ese signo ortográfico, estamos leyendo cosas distintas a las que han intentado expresar, simplemente porque suenen igual. La mayoría son de primer grado de la extinta EGB, creo, pero como aún se leen tales barbaridades las indicaré aunque en letra pequeñita. Para no crear mucho malestar, las dejaré impresas como un accidente menor.

Ahí ,  ¡Ay! y Hay
Ahí: sirve para indicar una dirección, un lugar. Hay: viene del verbo HABER, por lo tanto se escribe con hache y significa que existe algo. ¡Ay!: es una exclamación, esto significa que lo utilizarás cuando ocurra algo sorpresivo.
Ahí hay un coche rojo. ¡Ay! Me dí un golpe.
Tú y Tu
Tú: hace referencia a tu interlocutor (segunda persona). Es un pronombre, por lo que siempre va a usarse cuando quieras indicar a alguien. Tu: lo utilizarás cuando quieras indicar que una segunda persona posee algo.
¡Solamente tú puedes salvar al mundo con tu pistola laser!
El y Él
El: es un artículo (igual que la, los y las). Él: éste es otro pronombre y al igual que “tú”, se utiliza cuando hagas referencia a alguien.
Él tiene el coche rojo.
Mas y Más
Mas: sin acento es una conjunción, esto quiere decir que une dos oraciones (equivale a: pero, aunque, sin embargo, no obstante, antes bien). Más: adverbio de cantidad, significa que al comparar dos cantidades o medidas una será mayor.
Quisiera un coche rojo, mas tengo que conformarme con el mío a no ser que gane más dinero.
Que, Quien, Como, Donde, Cuando y Qué, Quién, Cómo, Dónde, Cuándo
Aunque parezca confuso, estos son los más fáciles de distinguir: si utilizas signos de admiración (¡!) o interrogación (¿?)… entonces ¡ponle tilde! Otra forma de saber si le pones o no le pones acento es preguntándote: ¿me refiero a una pregunta o exclamación? Si la respuesta es sí, entonces ponle tilde.
Este/Esta, Aquel (y similares) y Esté/Está vs Éste, Aquél (y similares)
No llevan acento cuando a lo que te estás refiriendo se encuentre seguido inmediatamente (o en la misma oración) del pronombre. Llevan acento cuando el objeto, persona o lugar se encuentra atrás del pronombre, por ejemplo, en una oración antecesora de donde estás usando la palabra ‘este’, ‘aquel’, etc. Las únicas excepciones son ESTO, ESO, ESTOS y ESTOS ya que NUNCA SE ACENTÚAN.
Cuando se acentúan funcionan como pronombres; cuando no se acentúan funcionan como artículos.
Este perro me mordió y se lo dije a éste. No es aquel coche, es aquél.

En definitiva, nuestro lenguaje se sustenta en reglas claras y concisas, reglas pactadas y que evidentemente evolucionan con el mismo lenguaje puesto que, en cierta manera, tiene vida propia, muta, cambia, se adapta a nuestras necesidades de comunicación. Pero como medio de comunicación debemos usarlo con la mayor precisión posible. Es cierto que todos cometemos errores, que hay que ser un experto para manejar un lenguaje tan rico como el nuestro sin equivocarse, pero tan cierto es eso como que al menos debemos intentar cumplir las normas más básicas. No cuesta tanto poner un poco de atención en algo que es a la vez fuente de intercambio de ideas como fuente de riqueza en si mismo.

Y que San Lázaro Carreter me perdone por los errores cometidos y guíe mis pasos en el futuro. El que quiera comunicarse como si tuviera dos pulgares y un móvil en medio que lo haga pero que no cuente conmigo. Después de miles de años de evolución, el propio progreso tecnológico nos abre el camino de la involución lingüística y de ahí a la barbarie va un paso…. A las barricadas, a las barricadas..

Negras tormentas agitan los aires,
nubes oscuras nos impiden ver,
aunque nos espere el dolor y la muerte,
contra el enemigo nos llama el deber.
El bien más preciado es la libertad.
Hay que defenderla con fe y valor.
Alza la bandera revolucionaria,
que del triunfo sin cesar nos lleva en pos.
Alza la bandera revolucionaria,
que del triunfo sin cesar nos lleva en pos.
¡En pie pueblo obrero, a la batalla!
¡Hay que derrocar a la reacción!
¡A las barricadas! ¡A las barricadas
por el triunfo de la Confederación!
¡A las barricadas! ¡A las barricadas
por el triunfo de la Confederación!


Y otro día que pierdo la cabeza escribiendo tonterías…..

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Publicado el 27 abril 2010 en Cultura- Ocio y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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