Atún rojo, conferencia de Doha. CITES


Hace unos meses se vivió con tremenda preocupación el secuestro del atunero “Alakrana” en el Índico, en aguas cercanas a Somalia. Desde entonces ha habido otros secuestros de buques en la zona y otros muchos intentos fallidos.

La costa somalí fue el “ojo del huracán” del preocupante incremento de las actividades de piratería en el espacio marítimo durante el año 2009 y continua en 2010. Las cifras de acciones de piratería en la zona son demoledoras. Hablamos de un espacio especialmente estratégico para el comercio de los Estados miembros de la UE, ya que el 95 por ciento del volumen de este comercio transportado por mar pasa nada menos que por el Golfo de Adén. Más de 25000 buques transitan por esta región cada año, por lo que las actividades de piratería suponen no sólo un peligro para los buques mercantes que transportan el 20 por ciento del comercio global por mar, sino también para los buques del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, que suministran ayuda humanitaria a la propia población desplazada de Somalia. Además de estos están los pesquero, principalmente los atuneros.

EUNAVFOR (European Union Naval Force – Somalia), más conocida como la “Operación Atalanta”, es una respuesta a estas preocupaciones sobre el  incremento de las actividades de piratería en las aguas somalíes, además de la primera operación militar naval de la UE, conducida en el marco de la PESD. Con la participación de una decena de países europeos, “Atalanta” comenzó su mandato en diciembre de 2008, con una duración prevista de un año, y un coste común estimado en 8,3 millones de euros.

La misión de “Atalanta”, cuyo Cuartel General está en Northwood (Reino Unido), nace con insuficientes medios, dada la peligrosidad de la zona y la extensión de 3000 kilómetros de la complejísima costa somalí: el mandato se pone en marcha con seis fragatas, un submarino, y entre tres y cinco aviones de patrulla marítima de reconocimiento.

La operación Atalanta, había creado una zona de exclusión donde los barcos españoles pudieran faenar tranquilamente, al cobijo de las fuerzas armadas. Pero todo parece indicar que dicha zona resulta demasiado estrecha para la gran cantidad de barcos existentes. En el mapa podemos observar los atuneros que faenan dentro del perímetro de seguridad frente a la gran cantidad que se encuentra fuera.

La pregunta que mucha gente se hace es, sabiendo la peligrosidad de esas aguas ¿por qué los barcos atuneros se arriesgan a salirse de la zona protegida? Como casi siempre en estos casos entiendo que la razón es económica. El atún rojo, que se emplea entre otras cosas para hacer Sushi, es muy apreciado como manjar en la industria alimenticia. Esta especie puede alcanzar los 3 metros de longitud y más de 650 kg de peso. En enero de 2010, un solo pez habría sido vendido por más de 120.000 Dólares. Evidentemente el lucro, la especulación, el afán por enriquecerse chocan de pleno contra la seguridad y contra la protección de las especies. Los caladeros se esquilman y cada vez es más complicado rentabilizar las inversiones.

Al hilo de ésto el pasado sábado 13 se inició en Doha (Qatar) la conferencia mundial trienal de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Esa conferencia donde están representados 175 países es capaz de prohibir y reglamentar el comercio de especies en peligro de extinción. El atún rojo, las poblaciones de elefantes y una amplia gama de tiburones, corales, osos polares, reptiles, insectos y plantas son parte importante de la agenda de la reunión de dos semanas.

Muchas de las 42 propuestas sobre la mesa refleja la creciente preocupación internacional por la destrucción acelerada de  ecosistemas marinos del mundo y los  forestales debido a la sobrepesca y la tala excesiva, y los impactos potenciales del cambio climático en los recursos biológicos del planeta. La Asamblea General de la ONU ha declarado 2010 el Año Internacional de la biodiversidad y la Conferencia de CITES será uno de los gobiernos clave ocasiones este año han de tomar medidas para proteger la biodiversidad. Los Estados miembros decidirán por consenso o de dos tercios de los votos las medidas de la agenda para conservar y regular las especies.

Miles de especies de fauna y flora silvestres son utilizadas por todos nosotros y nosotras  en la vida diaria para la alimentación, la vivienda, cuidado de la salud, la cosmética o la moda. CITES reconoce que el comercio de estas plantas y animales puede ser beneficioso tanto para la conservación y para la subsistencia de la población local. Sin embargo, el comercio no regulado de vida silvestre puede afectar seriamente a las poblaciones de especies, especialmente los que ya son vulnerables como resultado de otros factores, como la pérdida de hábitat. Los gobiernos respondieron a esta preocupación con la adopción de la CITES en 1973, para regular el comercio internacional de vida silvestre y garantizar que se mantiene a un nivel sostenible. Con 175 Países, la CITES sigue siendo una de las herramientas más poderosas del mundo para la conservación de la biodiversidad a través de la regulación del comercio de fauna y flora silvestres.

Incluso dejando de lado la pesca comercial y la industria maderera, el comercio internacional de vida silvestre sigue siendo un negocio muy lucrativo, que se estima en miles de millones de dólares anuales, que afecta más de 350 millones de especímenes de plantas y animales cada año. El comercio internacional indiscriminado puede conducir ciertas especies amenazadas y en peligro al borde del precipicio, especialmente cuando se combina con la pérdida de hábitat y otras presiones.

Alrededor de 1.500 delegados representantes de gobiernos, pueblos indígenas, las organizaciones no gubernamentales y las empresas están presentes en la 15 ª reunión de la CITES. La conferencia se prepara para votar sobre una prohibición completa sobre el comercio internacional en el atún rojo, propuesto por el Mónaco.

Las poblaciones de atún rojo en el Océano Atlántico y el Mediterráneo han sufrido una disminución sustancial en los últimos 40 años. La prohibición está respaldada por los EE.UU. y la Unión Europea, pero muy discutido por  Japón, donde el atún rojo es un manjar apreciado entre los amantes del sushi.

Se estima que aproximadamente el 52% de las poblaciones de peces marinos o grupos de especies están plenamente explotadas, el 19% sobreexplotados y el 9% agotadas o recuperándose del agotamiento. En la conferencia de Doha, se realizarán propuestas para llevar ocho especies capturadas con fines comerciales dentro del ámbito de la CITES, un tratado que entró en vigor en 1975.

La conferencia también examinará la propuesta  para que ciertas especies de tiburón martillo, que incluye el martillo y el tiburón oceánico quede bajo el control de la CITES. Se estima que varios millones de tiburones de estas dos especies se pescan cada año para abastecer la demanda de aletas.

Los elefantes y el marfil están en el punto de mira de nuevo. La CITES prohibió el comercio internacional de marfil en 1989. Sin embargo, la prohibición fue relajada en dos ocasiones sobre el reconocimiento de que algunas poblaciones de elefantes de África meridional estaban sanos y bien alimentados. Botswana, Namibia, Sudáfrica y Zimbabwe fueron autorizados a vender algunas existencias de marfil, con un total de 150 toneladas a Japón en 1999 y 2008.

En la ronda de Doha, Tanzania y Zambia están buscando una aprobación similar para venderle al gobierno las existencias de marfil que se han acumulado con los años. Tanzania cuenta con casi 90 toneladas, y Zambia, poco más de 21 toneladas.

Mientras tanto, Congo, Ghana, Kenya, Liberia, Malí, Rwanda y Sierra Leona han propuesto un cese al comercio internacional limitado de marfil de elefante africano actualmente permitido. Están buscando una moratoria de 20 años sobre las propuestas para relajar los controles del comercio internacional sobre los elefantes africanos.

Se pretende imponer una prohibición completa sobre el comercio de artículos del oso polar, que se enfrenta a una potencial amenaza del cambio climático. Están buscando controles al comercio para los corales preciosos de color rojo o rosado, cuatro especies de iguanass, el escarabajo de Bolivia Satanás, 12 plantas endémicas de Madagascar, el palo de rosa brasileño y el Palo de América del Sur.

Cuarenta  dos propuestas están sobre la mesa en la conferencia. Entre otras cuestiones que se examinarán figuran la adopción de medidas urgentes para atajar el comercio ilegal de productos de tigre, el rinoceronte y otras especies que se encuentran al borde de la extinción. La conferencia también abordará el impacto potencial de las medidas de la CITES sobre los medios de subsistencia de los pobres rurales, los de la primera línea de uso y manejo de vida silvestre.

Los Estados miembros decidirán por consenso o de dos tercios de los votos de las medidas para conservar y manejar las especies en la agenda. Se espera que al contrario que la Cumbre de Copenhague esta si dé resultados positivos.

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Publicado el 14 marzo 2010 en Sociedad y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. El atún rojo no será una especie protegida y su carne seguirá viajando desde todo el mundo a Japón para ser consumido como sushi. Ayer se rechazó las propuestas de Mónaco y la UE para restringir drásticamente el comercio internacional de atún rojo.
    La propuesta europea obtuvo 43 votos a favor, 72 en contra y 14 abstenciones. La iniciativa de Mónaco recibió 20 a favor, 68 en contra y 30 abstenciones.

    Mónaco proponía la inclusión del atún rojo en el convenio Cites.Tras una fuerte discusión, la UE enmendó esta propuesta y proponía incluir el atún rojo en esa lista en 2011 pero supeditado a los informes científicos de la Comisión del Atún del Atlántico Norte (ICCAT), el organismo que hasta ahora otorga las cuotas anuales. Muchos países, entre ellos España, recelaban del proceso porque no hay ningún pez con valor comercial en Cites, y esto supondría abrir una puerta para que los ecologistas influyeran mucho más en la política pesquera.

    Greenpeace considera que esto condena al atún rojo a la extinción y WWF lo calificó como escandaloso, la industria pesquera está encantada pues una fuente sustanciosa de ingresos continúa viva. Imagino que los atuneros españoles seguirán faenando asumiendo riesgos con tal de conseguir el mayor número de capturas de esa especie, vuelven a ganar los intereses económicos a los ecológicos. Cada vez la especie estará en mayor peligro de extinción y cada vez será más preciada por su valor monetario.

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